sábado, 18 de julio de 2009

18 de julio- Pasteur 633 - 9.56 AM - 15 años ya-


No te equivoques otra vez.
No rechines los dientes en las noches.
En esa franja incierta
donde habitan los nombres
deambula el sueño atroz,
llamarada agonizante.
Te preguntas ¿por qué?
El sueño no devuelve certezas.
Esperaras.
Las manos volverán de su destierro
incautas de destino.
Volveran para recordarte
la palabra sagrada,
impronunciable,
el aliento de las cosas,
el camino que nunca termina.
Volverán para seguir tejiendo la vida
en los ojos de los hombres.

Alicia Smolovich
Diario Clarín - 19 de diciembre de 1994
Suplumento de Arquitectura, ingenieria, planeamiento y diseño.
Convocatoria "Construccion de la memoria"

Una conmoverora historia - Diario clarín - 16 de julio 2009

Es sobreviviente de Auschwitz y a los 81 años terminó su doctorado
Eliezer Schwartz hizo su tesis sobre el origen de los campos de concentración.

http://www.clarin.com/diario/2009/07/16/sociedad/s-01959313.htm

Por: Demian Doyle

Medio siglo. Ese tiempo había transcurrido desde que Eliezer había dejado atrás el horror. Pero los años como prisionero en Auschwitz habían quedado en un rincón de su memoria. Fueron sus nietos los que insistieron hasta convencerlo de plasmar sus vivencias en un documento que trascendiera sus días. Así, Eliezer Schmartz decidió cerrar el círculo. Sus recuerdos, verdaderos registros históricos en primera persona, se convirtieron en una teoría sobre el trabajo forzado en los campos de concentración del nazismo y su relación con el desarrollo industrial. Entonces su propia historia de vida alimentó la tesis que le permitió, a los 81 años, obtener el doctorado en planeamiento urbano en la Universidad de Haifa, al norte de Israel.

Al definir su propia vida, Schwartz no duda en asegurar que "nunca tuvo un curso lineal ni lógico". Y es cierto. Con sólo 16 años cayó en manos del ejercito nazi y fue trasladado a Auschwitz. Luego pasó un año yendo de un campo de concentración a otro. Su liberación llegó junto con el final de la Segunda Guerra Mundial. "Decidí volver a mi pueblo en Hungría, pero como ningún miembro de mi familia había vuelto, me fui a Israel", explica Schwartz.

Su derrotero por los campos de concentración nazis le permitió conocer de cerca su funcionamiento. Y aunque admite que intentó distanciarse emocionalmente de su historia personal, sus experiencias le dieron un valor agregado a su tesis. "Yo trabajé en la adaptación de minas para industrias subterráneas. Estuve allí. Conozco de qué manera se manejaba todo el proceso porque mi familiaridad con el tema es de primera mano. Esa es una fuente de información a la que ningún otro historiador tiene acceso", explica.

Pasaron casi 57 años hasta que Eliezer se decidió a hacer algo con todo este caudal de experiencias y planteó una incógnita que siempre había rondado su mente: de qué manera se relacionaba el campo de concentración de Auschwitz con la instalación de un parque industrial de gran magnitud a tres kilómetros de distancia.

La tesis, denominada "Trabajadores forzados en el Tercer Reich", plantea que el origen de los campos de concentración está directamente relacionado con la instalación de nuevos polos industriales. Y que este proyecto de industrialización del nazismo demandaba trabajo esclavo.

De acuerdo al trabajo de Schwartz, la cantidad de prisioneros en Auschwitz tuvo un crecimiento exponencial a partir de 1940 y este mismo proceso se reflejaba en los libros internos de la fábrica: se necesitaban más y más obreros. En palabras de Schwartz, "este proyecto tuvo una contribución crítica en el crecimiento de la capacidad de Auschwitz y en su transformación en un reservorio de fuerza de trabajo para la industria nazi y posteriormente, en un centro de exterminación".

El interrogante final que plantea Schwartz es porqué fueron necesarios tantos trabajadores esclavos. La respuesta radica en un manejo poco profesional y la falta de capacidad organizativa de los alemanes. "De todas formas, esto es incomprensible, si consideramos que se trataba de un complejo industrial alemán", desafía Schwartz. "Para entender cómo es posible que personas consideradas tan meticulosas y precisas puedan hacer el trabajo de manera tan desorganizada, tendrán que leer el estudio", finalizó el hombre que a los 81 años pudo finalmente sacar las fantasmas de su memoria.

viernes, 3 de julio de 2009

Este lunes 29 pasado cerramos nuestra segunda temporada. Tercera en realidad si nos remontamos a las funciones realizadas en el 2007 dentro del ciclo "TRICICLO" de Espacio TBK donde fue el inicio de este recorrido.
En todo este largo tiempo de trabajo "Un JUDIO polaco" se transformo en la herramienta que nos permitio decir y pensar, que nos permitio poner en pie el cuerpo, que nos permitio pensarnos.
Los testimonios de Berek y de Claudio Frydman fueron fundamento donde poner nuestras voces, donde sumar imagenes propias. Origen y punto de partida.
Seguiremos unidos a esas voces. Volveremos seguramente a ellas porque ya son nuestras de alguna manera.El viaje continua.
Gracias a todos los que nos acompañaron con su mirada y su devolucion.
Seguimos en obra,en camino,seguimos, proponiendonos ahora un nuevo montaje y sabemos que volveremos una y otra vez a este entrañable "Un JUDIO polaco"
Hasta la proxima.

HOMENAJE A LAS VICTIMAS DEL HOLOCAUSTO

Diario CLARIN - 3 de Julio 2009
CULTURA: HOMENAJE A LAS VICTIMAS DEL HOLOCAUSTO
Imágenes y recuerdos, en una muestra sobre el horror en Polonia
El fotógrafo Dani Yako visitó el pueblo polaco de su abuela y el campo donde fue asesinada su familia.
Por: Juan Carlos Antón
Fuente: ESPECIAL PARA CLARIN

Miran serios a la cámara y están rígidos como el almidón de su ropa. Es Polonia en los años veinte. No saben que dentro de unos años algunos de ellos serían asesinados en un campo de concentración a manos de los nazis. La historia de la imagen, trágica, es recordada ahora por uno de sus descendientes, el fotoperiodista Dani Yako, quien el martes inauguró en el Museo del Holocausto porteño su muestra Un viaje. "Siempre me había gustado esa foto, la tenía en mi mesa de luz. Se mandaban a la familia que se había ido. Eran como una tarjeta postal. Los de arriba se salvan y los de abajo, los más chicos que se quedan, murieron. Eran mi bisabuelo, mi bisabuela y mi tío. Con mi abuela, que también aparece ahí, no se podía hablar del tema", cuenta.

Yako -jefe de fotografía de Clarín- viajó con esa imagen en 2007 hasta Telaki, el pueblo de su abuela donde se sacó la foto y luego hizo los tres kilómetros a Treblinka, el campo de exterminio nazi donde sus familiares fueron asesinados. Puso la famosa foto familiar sobre una de las piedras del memorial que se levanta en el lugar y disparó con su cámara. Claro que no le resultó nada fácil: "En teoría, es la foto más fácil de la muestra. No es complicada pero en el momento no la podía hacer. Me temblaban las piernas. Anochecía. Cuando volví al hotel, estaba exhausto". Tanto fue así que esa noche al verlo en un restaurante, lo interrogaron y casi lo detienen.

El momento le hizo recordar a su propia historia: Yako estuvo secuestrado en la última dictadura y debió exiliarse. "El tema judío nunca había sido tan importante ni lo es en mi vida. Mis padres y mi familia son comunistas, pero hubo una serie de circunstancias como cuando estuve secuestrado: me pegaban el doble por ser judío. Sin dudas, tiene que ver con mi historia y todo se apareció muy fuerte en Polonia", asegura.

Otra foto central de la exposición es el autorretrato de Yako, que tomó en el campo de concentración de Auschwitz. "Mientras sacaba fotos de las pilas de zapatos de las víctimas, sobre el vidrio que me separaba vi reflejada mi imagen y disparé. La foto está lograda pero con esta muestra no quiero algo autorreferencial. Tengo mis dudas sobre si es válido o no lo que estoy haciendo, porque finalmente es una aproximación estética. Me gustaría que no se viera como algo relacionado sólo con el pueblo judío. La idea es pensar en cómo el ser humano puede llegar a ese horror. Es una decisión. Eran gente muy formada", dice.

La exposición está compuesta por nueve fotos en blanco y negro y es el primer trabajo "abstracto" de Yako. "No hay gente como centro de la imagen. Siento que es un homenaje a las víctimas del Holocausto y de otras persecuciones. Lo veo como un instrumento. Ojalá que la gente pueda reflexionar", comenta.

Al volver de Polonia, el trabajo se publicó en Viva en 2008, en el día de la liberación de Auschwitz. "Pasó algo raro -recuerda Yako-. Se juntó mucho la familia a partir de estas fotos. Mi madre se las mandó a los descendientes de la foto en Israel. Ellos sintieron que yo había llevado la foto por todos. Esa era la idea. Todos querían hacer este viaje y me tocó a mí". w

jueves, 21 de mayo de 2009

Pagina 12


El país | Martes, 28 de Abril de 2009

La experiencia de diferentes directores de memoriales sobre el Holocausto

Mostrar el horror no es suficiente

En un seminario organizado por la Secretaría de Derechos Humanos, expertos analizaron cómo deberían funcionar los museos de la memoria para generar una mirada autocrítica en los visitantes y evitar la simple atribución del mal a los otros.


La entrada al campo principal de Auschwitz, donde ahora funciona un museo que abarca 190 hectáreas.

Por Laura Vales

¿Cómo debe funcionar un museo de la memoria? ¿Consiguen los memoriales que el visitante cambie, o delegan siempre en otros –los nazis, los dictadores, las fuerzas de ocupación– toda la maldad, restringiendo el pensamiento crítico sobre la propia capacidad de dañar? Yariv Lapid, del Memorial de Mathausen (Austria), propuso la pregunta con un aire de desafío. A su lado estaba sentada la subdirectora del Museo de Auschwitz. Fue en un seminario internacional realizado en Buenos Aires, donde directores de memoriales sobre el Holocausto contaron sus experiencias a un público integrado, en su mayor parte, por quienes trabajan en el armado de los espacios para la memoria argentinos.

El encuentro fue organizado por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y reunió a expertos europeos durante la semana pasada. Lapid, el más ácido de los expositores, trabaja en el diseño de una nueva infraestructura pedagógica del Memorial de Mauthausen, donde funcionó el mayor campo de concentración nazi en territorio austríaco. Fue desde este rol que contó una serie de casos reveladores no sobre la memoria sino sobre los mecanismos del olvido.

El Memorial de Mauthausen fue el mayor campo de concentración del nazismo en Austria. Tenía, contó Lapid, cuarenta subcampos dentro del territorio austríaco, algunos de ellos en Viena, la capital, aunque este dato no quedó registrado en la memoria colectiva. Los subcampos eran generalmente lugares donde los industriales habían montado fábricas de armamento de guerra que utilizaban a los prisioneros como trabajadores esclavos. Por eso, los civiles de cada población tenían conocimiento de la existencia de los prisioneros y contacto con los campos.

Después de la guerra, en Austria más de 130 mil personas fueron declaradas culpables de participar en crímenes del nazismo. Sin embargo, en 1957 el gobierno austríaco los indultó a todos en nombre de la “integración” de la sociedad.

Lapid les pidió a 24 estudiantes del Memorial de Mathausen que hablaran con sus familias sobre sus recuerdos de la guerra. “El 80 por ciento tenía un subcampo en su pueblo, pero lo desconocían. Los estudiantes viajaban 50 kilómetros para aprender cómo funcionó el campo de concentración de Mathausen, mientras tenían un subcampo en su localidad que había sido borrado del recuerdo. Todo estaba delegado en Mathausen.”

Otro ejemplo del mecanismo de delegación relatado fue el documental El abuelo no era un nazi, resultado de unas 300 entrevistas realizadas en Alemania para investigar qué historias se contaban en el interior de las familias. En los casos donde un abuelo había participado en crímenes del nazismo –apuntó–, este familiar “siempre se convertía en un virtuoso para la tercera generación”. La familia cambiaba su historia: “Aun cuando la persona había sido juzgada y condenada, el relato familiar decía cosas como: era un excelente padre”, o argumentaba que estando con los nazis había tratado de salvar vidas humanas. El mal era siempre ejercido por los ajenos. “Los entornos íntimos quedan como no contaminados por el mal.”

Para Lapid, los memoriales tienden a repetir este mecanismo de delegación. “Cuando contamos que los que perpetraron crímenes eran gente común, esto provoca conflictos internos. A nosotros nos gusta hacer una propuesta a los estudiantes en un taller en el que buscamos que cada cual pueda admitir su propia maldad potencial. ¿Podemos ser todos potenciales malvados? ¿Está entre nuestras capacidades hacer ese tipo de cosas?” Pero esto no es la regla. “Los memoriales son lugares bastante ambiguos, porque su éxito depende del fracaso del visitante, y no sé si eso es algo que realmente estemos consiguiendo. Lo que aplicamos en ellos sigue siendo, casi siempre, la delegación.”

Que Auschwitz no sea Disneylandia

El Museo de Auschwitz tiene una extensión de 190 hectáreas en lo que fue el campo de concentración. Su subdirectora, Teresa Swiebocka, señaló que Auschwitz es un cementerio sin tumbas y un centro educativo. En su zona aledaña hubo varias fábricas, entre ellas la que fue la fábrica de químicos más importante de Europa, donde se llevaba a trabajar a los prisioneros. En el museo hay materiales sobre los movimientos de resistencia que hubo dentro de Auschwitz, están las ruinas de lo que fueron las cámaras de gas y la documentación generada durante los juicios posteriores a los nazis. Hay también espacios donde la gente hace ceremonias religiosas. La gestión del lugar consiste en unir todos esos registros.

El museo fue creado a instancias de los sobrevivientes (cuando se liberó el campo de concentración había en él unas siete mil personas), quienes montaron la primera exposición en el lugar en 1947, dos semanas antes de que se sancionara la ley para su creación. Los debates sobre cómo debe funcionar son permanentes. Uno de ellos es si restaurar las instalaciones destruidas por los nazis, para mostrar cómo funcionaban, o dejar todo tal cual está. Sucede que los responsables del campo, en sus últimos días, desmantelaron los crematorios para destruir toda evidencia de los crímenes. Donde estaban las cámaras de gas dejaron ruinas.

“Unos querían reconstruir los crematorios con todos los detalles, y otros, por el contrario, dejar el sitio tal como está, con el planteo de que el sitio original, aunque esté en ruinas, es mucho más importante que una reconstrucción”, dijo Swiebocka. Y de hecho, aunque se reconstruyeron algunos sectores –cuenta– ésta ha sido la posición predominante.

–¿Por qué?

–Porque no queremos tener nada artificial. No queremos hacer una Disneylandia –apuntó la subdirectora a Página/12.

El tema tiene, de todas maneras, aristas sin resolver. Una de ellas es que hay sectores donde las ruinas –contó Swiebocka– están colapsando lentamente. “No sabemos cuál es la mejor solución”, se sinceró ante el auditorio.

Hay sectores que se han preparado para mostrar a los visitantes las condiciones de existencia de los prisioneros y cómo era la vida en el campo, incluido el proceso de exterminio. Montar estas exposiciones implicó decidir qué iban a mostrar y qué no. “Primero que nada, no queremos mostrar cadáveres. A veces es necesario y ponemos fotos, pero la gente tiene que entender, sin imágenes de esos horrores, que hay toda una generación perdida. Es importante que los visitantes sientan ese tipo de empatía”, señaló Swiebocka. “Mostramos, sí, los objetos encontrados después de la liberación. Cuando el visitante ve dos mil valijas, ochenta mil zapatos, la imaginación puede comprender la magnitud de lo ocurrido. Al mismo tiempo queremos mostrar también la individualidad, la historia de una valija.”

En Birkenau, el sector de Auschwitz donde fueron asesinadas la mayoría de las víctimas, se decidió dejar el terreno del campo intacto. Allí se montó una sola exposición en el edificio conocido como Sauna, lugar donde se registraba y se hacía la desinfección de los prisioneros recién llegados. En el Sauna se dejaron las paredes en su estado original, pero sobre el piso se colocó un vidrio especial para que los visitantes no caminaran encima del original. En los lugares abiertos de Birkenau se colocaron carteles que son a la vez de explicación y de conmemoración, con fotos, por ejemplo de las mujeres caminando a la cámara de gas. Para Lapid, exponer a los visitantes a la visión de las atrocidades no necesariamente los sensibiliza. “La mayoría de las exposiciones tienen que ver con mostrar imágenes, fotos, relatos visuales. Creemos que las personas cambian con sólo verlos, y no es necesariamente así. La verdad es que no entendemos ciento por ciento cómo representar la tortura y los asesinatos, pero podemos decir algo con seguridad: mostrarlos no es suficiente.”

martes, 14 de abril de 2009


2da Temporada.
Volvemos. Ahora los lunes. Desde el 4 de mayo.... Un JUDIO polaco. Los esperamos, Recuerden que por las caracteristicas de la sala hay que hacer reservas,

miércoles, 1 de abril de 2009

lunes, 16 de febrero de 2009

Llegamos de "La Feliz". Mar del Plata, ese bastión del aluvión turistico, emblema del verano vacacional.
Ahi estuvimos luego de ser seleccionados por: Maria José Lubertino (Presidenta INADI), Pedro Mouratian (Vicepresidente INADI), Alejandro Tantanian (dramaturgo), Maruja Bustamante (Dramaturga), Greta Pena (Directora de Prevención e Investigación de Practicas Discriminatorias, INADI) y representando a Capital Federal en el Festival "Arte contra la discriminación" organizado por el INADI.

Arte contra la Discriminación 2009

9, 10, 12 y 13 de febrero, NH Gran Hotel Provincial, Bvd. Patricio Peralta Ramos 2502, Mar del Plata

- PROGRAMACION –


Lunes 9 de febrero:

15hs. Apertura y brindis. Salón Circular NH

17hs. Obra DARSE CUENTA, de Daniel Marcove. Con Víctor Laplace y Virginia Lago.

21,30hs. "Sobre Ruedas"(Jujuy)- Sala 2- Salón de las Columnas NH
Sobre Ruedas aborda el universo de los adolescentes, sus relaciones, sus posturas frente a la amistad, el amor, el estudio, la discriminación y la sociedad. En sus tardes de Chat, Caro conoció a Tomás, su nuevo amigo virtual. La conexión entre ellos es mágica, divertida y profunda. Pronto llegará el momento de conocerse cara a cara. Caro descubrirá el secreto de Tomás y lo que parecía un romance en puerta tomará para ambos el camino de la duda y las contradicciones.

Director: Sergio Sebastián Díaz Fernández
Elenco: María del Rocío Aguilera; Noelia Anahí Hurtado; Ana Gabriela Ríos; Isaías Marco Antonio López; Tomás de Urquiza; Alberto Joaquín Ramos.
Asistente de Dirección: Miguel Bernardo Brunetti

23hs. "Muta" (Mendoza)- Obra de teatro- Sala 1- Salón de las Columnas.
Buscar qué ser, quién ser. Hablar de la vida, esto es la vida, nuestra vida. Estos temores ante el vacío, no encontrar palabras, sólo balbuceo que anula mi acción. “¡Crece!”, me dice todo lo que me rodea, y digo: ¿Para qué? ¡Crece!”, dicen… ¿Cómo hago? La obra irá transitando por diferentes cuestionamientos: de las tradiciones (culturales y religiosas), las máscaras sociales, las represiones sexuales, las diferencias (estéticas, de género),
Director: Daniel Massa
Elenco: Daniel Bustos, Tania Casciani, Laura Cortes, Gisela Di Lauro, Carolina Duarte, Estefanía Ferraro, Lisandro Gómez, Mariela Locarno, Gisel Miranda, Natalia Moro, Diana Moyano, Lucas Nasrala, Mónica
Ocampo, Josefina Ormeño, Melisa Orquera, Silvana Paola Ortiz, Natalia Pelleritti, Diego Quiroga, Tamia Rivero, Bárbara Rodríguez Suoni. Asistente de Dirección: Ana Pistone.
Técnica: Marina Sarale.


Martes 10 de febrero:

19hs. "La pieza del fondo" (Salta) - Sala 1 - Salón de las Columnas NH
Yokasto reveló ante la sociedad un sueño prohibido que tuvo con una vecina, es sometido a un interrogatorio en la comisaría del barrio. La madre exige justicia y el comisario es el garante de que esto suceda.
Director: Juan Carlos Sarapura
Elenco: Ana Carolina Beltrán,
Mariano Leopoldo Madrazo
Pablo Gustavo Lenes
Juan Cruz Cárrega
Laura Patricia Peralta
Patricia Elizabeth Pérez.
Asistente de direccion: María Belén Carballo


20hs. "Personalmente Einstein"(Tucumán) - Sala 2- Salón de las Columnas NH
La obra es una recorrida por la vida y los aportes científicos y humanos de Einstein,
con mucho humor y sabiduría. A partir de un motivo válido para romper "la cuarta
pared", el actor dialoga directamente con el público. Obra: Personalmente Einstein.
Director: Leonardo Goloboff
Elenco: Juan Tríbulo
Asistente técnica: Mónica Lobo


21,30hs. "Que onda con Borges" (Provincia de Buenos Aires)- Sala 1 - Salón de las Columnas NH
El nombre sacralizado de Borges es una excusa. Matías Occipinti no se permite sutilezas y ataca a Rosita, “la Renga Díaz”, sin piedad, secundado por compañeros. La docente desvía la mirada e intenta en vano continuar con la clase... ¿Hasta cuándo?
Director: Marcos Arano
Elenco:
Ada Dorrego
Angela Camaño
Cintia Gutierrez
Melisa Tivolesi
Mario Reynoso
Asistente de Dirección: Federico Costa
Técnico: Ignacio Jiménez

Miércoles 11 de febrero:

Clínica Maruja Bustamante. En Hotel Hermitage. Av. Colón 1643 y Blvd. Marítimo, Salón del Mar. Horario a definir.

Clínica Mosquito. Horario a definir. En Hotel Hermitage. Av. Colón 1643 y Blvd. Marítimo, Salón del Mar. Horario a definir.

Jueves 12 de febrero:


19hs. "Los inútiles" (Entre Ríos) -Sala 1 - Salón de las Columnas NH
El aprendizaje, el pasaje de la niñez a la adultez permeado por el poder y las relaciones de dominación elige como ámbito metafórico un orfanato. Sustitución y tortura. Castigos dentro de las paredes interiores como forma de manifestar la violencia, de encarnarla. Y aun así, el deseo de reconstruir una verdad, una identidad a través de fragmentos, el relato como una forma de supervivencia.
Director: Oscar Lesa
Elenco: Carolina Rodríguez; Cristina Witschi; Alicia Herman; Amelia Uzín; Guillermo Vesco; Oscar Lescano.
Asistente de Dirección y espacio: Pablo Rolandelli
Técnico y Música original: Sergio Scacchi


20,30hs. "Un judío Polaco" (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) -Sala 1 - Salón de las Columnas NH
Un hijo toma la voz de su padre, un sobreviviente polaco de los ghettos de Pabianice, Lodz, y de los campos de Auschwitz, Mauthausen y Gusen II. Intenta construir su historia, volver a escribirla. Encontrar una hipótesis o tal vez…un poco de orden.
Director: Alejandro Mateo
Asistente de Dirección: Cinthia Chomski
Elenco: Nicolás Mateo, Walter Rosenzwit, Héctor Segura
Técnicas: Pamela Vargas, Cristina Lahet

22,00hs. "L´acqua e finita" (Corrientes) - Sala 2- Salón de las Columnas NH

Ambientada en algún lugar del Acuífero guaraní. Los personajes de la obra, dejan transcurrir su vida en los oficios cotidianos, lejos de la “ciudad”. Lejos de los privilegios de la misma y las tentaciones que ofrece. Un día, su suelo cobra un valor para ellos desconocido: es una gran reserva de agua. Es el futuro, hoy. Que tienen que defender, de aquellos que intentan vulnerar sus derechos.
Director: Thierry Calderón de la Barca.
Elenco: Thierry Calderón de la Barca; Franco Fontoura y Lucy Paz
Sonido: Margot Thierry
Música en vivo: Silvia Beatriz Romero.
Iluminación : Herminio de Jesús Moreira.
Diseño de Vestuário: Lucy Paz.

Viernes 13 de febrero:

19hs. "La niña invisible" (Río Negro)- Sala 1 - Salón de las Columnas NH
Si no somos amados, vamos desapareciendo ante la mirada de los otros. Si somos maltratados, queremos ser menos visibles hasta volvernos...invisibles.
Director: Jorge Onofri
Elenco: Dardo Sanchez, Liliana Ester Godoy y Silvina Lucila Vega.
Asistente de Dirección: Ileana Brotsky


20,30hs. "Voces blancas" (Salta) -Sala 2- Salón de las Columnas NH
Unipersonal, la obra comienza con el funeral del joven Julián, el que se suicida frente a la presión de todo un pueblo que lo acusa a partir de una calumnia. La obra plantea la exclusión social como terreno fértil para ejercer la autodestrucción y la muerte de los inocentes como sacrificios para limpiar los actos del resto de las personas.
Director: Sergio Cancelliere
Elenco: Miriam Díaz.
Técnico: Germán Tolaba.


21,30hs. "Días de libertad" (Santiago del Estero) -Sala 1 - Salón de las Columnas NH
Días de Libertad es un trabajo realizado dentro de un formato de taller actoral en base a improvisaciones de integrantes sin experiencia teatral previa que experimentan múltiples situaciones de vida. Suma a ello la creación de un guión teatral escénico hecho por el director. La puesta apunta a contar una historia en torno a la discriminación, la soledad, el desamor, el paso inapelable del tiempo y el constante pedido de reflexión y deseo de aceptación por parte de la sociedad.
Director: Fabián Avalos
Elenco: María Marta Contreras - Luisa Paz - Sandra Castillo - Laly Rolón
Asistente técnico: Daniel Verduc
Idea, libro y dirección general: Fabián Avalos
Asistente de dirección y arreglos de guión: Mónica Nazareno


23,00hs. "Se nos voló" (Córdoba) -Sala 2- Salón de las Columnas NH
Paloma y Oscar intentan llevar adelante una representación. Paloma presiente que es el día de su muerte y quiere terminarlo haciendo la mejor actuación de su vida. Oscar la acompaña. La muerte, la senilidad y el delirio rondarán.
Directora: Julieta Daga
Elenco: David Piccotto
Laura Ortiz
Asistente de dirección: Pablo Bortis
Técnica: María Eugenia Pérez

domingo, 30 de noviembre de 2008


29 de Noviembre
Cerramos la temporada 2008 y festejamos!

Volvemos en abril del 2009

Gracias!!!
A Claudio por confiarnos esta historia, la suya y la de su padre Bereck, un judio polaco.
A Bashevis Singer, Primo Levi, Jack Fuchs, Art Spiegelman, Scholem Aleijen, Jorge Semprún, Paul Celan, Atahualpa Yupanqui, por su obra, pretextos que ayudaron a construir nuestro trabajo.
A Los Beatles, a Gerardo Gandini y a Robie Terciopelo y su banda por la musica
A Ricardo Feierstein, Moshe Korin, Diana Wang, Jorge Herrendorf, Moira Soto, Patricia Espinosa, Alberto Catena, Paloma Aballone, Pablo Mascareño, Gabriel Peralta, Susana Miranda, Mercedes Halfon, Juan Lucas Tossard de "Los restos del naufragio", Rudy Chernicof, Ana Maria Shua, Poesía Urbana, Monica Berman, Clara Muschietti, a Gabriel Yeannoteguy por la guitarra, a Lucho Bordegaray, Hativah Radio, Lucia Laragione, Paula Travnik, Damian Chomski, Alicia Smolovich, Chano Zeballos, a todos y cada uno de los que nos hicieron compañia en estos ocho meses.
A los que acompañaron en la travesía.
A Jorge Mendez que nos presto los objetos atesorados de su propia vida y que siempre esta presente.
A T.B.K.....un teatro que es una casa ya nuestra.
A los amigos de siempre. A los que hicimos nuevos en estos ocho meses.
Al buen tiempo y las buenas noches. A los vecinos.
A todos.
Lejaim!

sábado, 22 de noviembre de 2008

Nota en Pagina 12

Agradecemos mucho la nota de Moira Soto en las 12 de Página 12


Viernes, 21 de Noviembre de 2008

Teatro

Dolores particulares, escenas universales

Desde un caso real, desde una historia personal documentada, Un judío polaco se proyecta hacia lo universal, refrenda la vigencia del Holocausto como una manera de hacer justicia poética, desde el teatro políticamente más comprometido. Una obra de Alejandro Mateo que puede figurar honorablemente entre lo mejor que se ha visto en escena este año, aunque no haya sido nominada en ningún rubro, ni para los ACE ni para el Premio Teatro del Mundo 2008.
Por Moira Soto

“En Rivadavia y San José te tomás el 105 que te deja en avenida San Martín y Donato Alvarez, caminás por esta calle a tu izquierda, la primera callecita que aparece es San Blas, hacés una cuadra y te encontrás con Trelles al 2000. Parece Singapur pero no es tan lejos ni hace falta pasaporte...” Valió absolutamente la pena seguir las instrucciones del dramaturgo, escenógrafo, vestuarista y director Alejandro Mateo para asistir a la función de Un judío polaco, obra que memora el Holocausto con nobles recursos allí, en esa tranquila calle arbolada, en ese departamento de planta baja que antes de ser copado por la actividad teatral era la casa de uno de los actores, Héctor Segura.
para ver la nota completa haga click AQUI
www.revistasiamesa.blogspot.com

Un judío polaco de Alejandro Mateo

Por Susana Miranda


Y algo de lo tanto que [aún] no se contó

Si existe un tema que ha sido tratado extensamente en distintos campos, es el Holocausto. Y, sin embargo, sigue y seguirá motorizando más creaciones, en tanto intentemos -al igual que Claudio Frydman- encontrar una hipótesis o poner orden al conocimiento sobre lo ocurrido.

La elaborada propuesta de Alejandro Mateo da cuenta de la inagotabilidad de un tema que nos pone frente a frente con la barbarie, y la actualiza: desde Lodz y los campos de concentración hasta Villa Crespo y La Paternal, desde los años treinta hasta nuestros días.

Un judío polaco se estructura en torno al testimonio, registrado en video, del sobreviviente Bereck Frydman que relata distintos episodios de su vida. La obra dialoga con esta grabación y ambas se reenvían mutuamente. Así, se diluye el débil límite entre la ficción y la realidad y va apareciendo un sólido entramado, donde creación y documento tejen el mismo paño. Y lo refuerzan.

Con el intenso trabajo de tan sólo tres actores, Alejandro Mateo logra re-presentarnos toda una galería de personajes. Uno de ellos es Claudio, hijo de Bereck, que recoge la herencia vivencial de su padre. La registra (el cuaderno, el grabador, la foto), custodia esta memoria y la pone en circulación, conformando un puente generacional que garantiza el no olvido, y nos induce al esperanzador ejercicio de la reflexión. En ese sentido, emociona el valor otorgado a las palabras que el hijo comparte con el padre; a veces en un juego de eco, y otras, en tiempos diferidos. Bereck, víctima y vocero del horror, interactúa con su hijo y lo alimenta con pan y con el relato de los hechos. Este personaje de ficción, se acopla con el Bereck real del video y a los dos, el actor les pone su cuerpo, que funciona como una caja de resonancia y nos instala el dolor aquí y ahora. ¿Cómo escuchamos nosotros los relatos de sufrimiento que hacen los sobrevivientes? ¿Cómo recibimos ese espanto, estetizado, a través de creaciones artísticas? Por más que intentamos aproximarnos de diversas formas, sabemos que lo que logramos son sólo aproximaciones. En ese intento, muchas veces la racionalidad del registro documental nos anestesia los sentimientos y otras, la identificación con los personajes de ficción nos dificulta el pensamiento crítico. Bueno, éste no es el caso: en esta obra la combinación de testimonio y puesta en escena nos proporciona una visión emotiva y lúcida acerca del tema.

Mientras que, tanto Claudio como Bereck remiten a sus referentes reales -con nombre y apellido- un tercer actor va encarnando distintos roles -empresario textil de Lodz, un rabí, un policía del ghetto, un médico, un comediante, un conductor de tv- según las necesidades de la acción dramática. Aunque creados, estos papeles remiten, también, a personas que han tenido o tienen una existencia real. Como contador de chistes, tiene tres intervenciones en las que va subiendo el nivel de agresividad. Mientras que el público se ríe con los primeros, siente desdibujarse la sonrisa con los segundos, y los últimos, definitivamente, le congelan la sangre. Es que no son novedosos, y se sabe que esos chistes circulan en nuestro contexto porteño. Como conductor de tv, en su programa “Hombres de la historia”, desnuda la hipocresía de quienes aparentan tratar un tema, sólo para retenerlo en superficie y no llegar a profundizarlo. A la manera de epígonos del aquel Holocausto histórico, estos roles nos enfrentan con otros pequeños holocaustos cotidianos que, atomizados, se siguen repitiendo hoy: “¿En qué se parecen una pizza y un judío? En que la pizza no grita cuando la meten al horno”. Reíte, si podés.

El espacio y el tiempo están tratados con gran plasticidad. Se ensanchan a lugares y episodios relatados, y se contraen al Buenos Aires de las últimas décadas. Y en ese itinerario se van articulando, a modo de estaciones, la infancia en familia en Pabianice, el trabajo esclavo en la fábrica textil de Lodz, la detención, la reclusión en los campos de Auschwitz, Mauthausen y Gusen II, la inmigración, los bares de Villa Crespo y el Parque Centenario. El área de la escena se va ampliando en profundidad, por la incorporación de otros sectores. Y no faltan escenas simultáneas que aumentan el espesor de tiempo y espacio..

Una de las herencias de Claudio es la lección de ajedrez que le dio su padre y él rescata. No sólo hay que conocer el valor de las piezas para la defensa y el ataque, sino poder armar, además, una estrategia. Y observar al adversario. De eso depende la supervivencia. En éste y en otros tableros también.

Dinámica y elaborada, Un judío polaco propone un encuentro donde la tensión dramática y el conocimiento se complementan y se enriquecen; y además, aportan algo de todo lo que -recordando a Bereck- falta por contar.




Susana Miranda





Ficha técnica

Con NICOLÁS MATEO, HÉCTOR SEGURA y WALTER ROSENZWIT
Asesoramiento historico literario : Claudio Frydman
Diseño lumínico : Cristina Lahet
Escenografía y vestuario: Alejandro Mateo
Fotografía: Paloma Aballone
Asistencia de dirección: Cinthia Chomski
Asistencia técnica: Pamela Vargas Milla
Prensa: Caro Alfonso
DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: ALEJANDRO MATEO
http://unjudiopolaco.blogspot.com


Sábados - 21.00 hs
ESPACIO TBK
Trelles 2033 - 1ro - 4586.2971 - Paternal
(Entre Camarones y San Blas)
Imprescindible hacer reservas por las características de la sala.
La función comienza a horario.
Reservas al 4586.2971 o a espaciotbk@gmail.com

viernes 21 de noviembre de 2008 | Publicado por Revista Siamesa en 11:13

domingo, 16 de noviembre de 2008

"Los Restos del Naufragio", emitido por Radio Z Digital y Unaradio, dos emisoras en Internet. Desde aquí podrás accceder a las críticas de espectáculos trabajadas en cada emisión. Asimismo , leer diversos textos e informaciones referentes al campo cultural local. Los Restos del naufragio, un compendio de nihilismo. Crítica de cine – Cultura – Artes – Politica – Periodismo -Poesía – Literatura – Videoarte – Música .

103.430*


Un ejemplo de la irracionalidad racionalizada.


Espacio TBK. Barrio de La Paternal. Me sumerjo en un espacio teatral intimista. Adecuado –caeré en la cuenta después- a la puesta que veré. Un judío polaco. Así, sin medias tintas, directo. Sin cortapisas. Sin “políticas de corrección”. Es la historia de un hombre. De una persona. La dolorosa historia de Berek Frydman. Contada por él. Contada por la obra. Contada por el público en reacciones espasmódicas, de risas incómodas, de una cotidianeidad molesta. La cotidianeidad de la discriminación, del racismo, del antisemitismo. Total... “El mundo sigue. ¿No?”

No. El mundo no sigue. Se detuvo para siempre para aquellos que han sufrido la irracionalidad, el horror que ninguna obra de arte puede mostrar en su profundidad; tal vez ayudar a la memoria y a concientizar. Pero jamás mostrar en su absoluto.

Espacio íntimo con no más de 25 personas –incluyendo a los actores y equipo asistente-. Vamos a ver situaciones cotidianas. En un permanente intertexto, sobre sí y en interpelación permanente al público. La reflexión del hecho teatral en sí. “¿Esto es un teatro? Se pregunta un personaje que será el nexo permanente entre el público y la obra. Ese personaje que comienza riéndose mientras cuenta chistes racistas y antisemitas. Y se sienta allí, en la platea. Con nosotros/as. ¡Pues claro, si es uno más! Es uno más de nosotros, aunque no lo queramos admitir. Nosotros/as somos parte de esa sociedad. De esta especie que generó –y sigue generando- odios irracionales, matanzas, guerras, por doquier y sin cesar.

Una televisión que reproduce una grabación del verdadero Frydman contando por momentos su historia que a su vez es representada en el espacio. Desafío del que la obra –y los actores- salen airosos. La historia de ese muchacho de trece años cuando los nazis invaden Polonia. El raíd de horror que presenció. El ghetto, Lodz, Auschwitz, Matthausen, Gusen II, la muerte de su padre arrojándose al vacío. Todo relatado por Berek y por el personaje en un tono neutro, pausado. Delirantemente cotidiano. Como los brutales chistes racistas que “mechan” la puesta. El no menos delirante programa televisivo “Hombres de la Historia”, parodiado descarnadamente en una entrevista al hijo Claudio. Poseedor de los retazos de historia contados por su padre Berek. Testigo de sus pesadillas, de sus pesares, de sus dolores, de una parte del horror vivido. Exposición de la mezcla de show y realidad. Obscenidad descarada ante la pantalla negra que muestra el paso del tiempo. El correr de un reloj mientras el recuerdo de Berek no inunda el lugar. ¡Todo sigue igual! Las burlas de la época nazi enmascaradas en esos chistes salvajes. Rupturas en el tiempo con un mismo eje. Horror-violencia-Recuerdo. No es hoy, no es ayer. Es siempre. Es ahora. En ese hombre ignorante y bestial que se ríe sobre las cámaras de gas, sobre el dolor y sufrimiento de millones. Dolor de ayer, dolor de hoy. Dolor de mirar y no ver. “Ver, abarca la totalidad del objeto” recuerda didácticamente, uno de los personajes. Dramaturgia acertada la de Alejandro Mateo sustentada por tres actores sólidos. Sin fisuras. Dolorosamente cotidianos, en clave de barrio porteño. De Buenos Aires de televisión 2008.

La cotidianeidad del mal parafraseando a Hannah Arendt. La sinrazón de la razón. Y el dolor que no cesa. En la planta escénica, en las gradas, en ese televisor, en esas notas musicales de un Claudio heredero del dolor, en ese espectador que se movía incómodo a mi lado durante la puesta y en el recuerdo de Berek Frydman. Hombre. Víctima. Y sin dudas, no es el protagonista de tantos programas de televisión estupidizantes y falsarios del pasado, pretensos de serios y comprometidos. Por el contrario: fue un verdadero “Hombre de la Historia”.

Juan Lucas Tossard, para LRN

* 103.430 Es el número que recuerda Berek de su paso por el Campo de Concentración de Matthausen.

Con NICOLÁS MATEO, HÉCTOR SEGURA y WALTER ROSENZWITAsesoramiento historico literario : Claudio FrydmanDiseño lumínico : Cristina LahetEscenografía y vestuario: Alejandro MateoFotografía: Paloma AballoneAsistencia de dirección: Cinthia ChomskiAsistencia técnica: Pamela Vargas MillaPrensa: Caro AlfonsoDRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: ALEJANDRO MATEOSábados - 21.00 ESPACIO TBK Trelles 2033 - 1ro - 4586.2971 - Paternal(Entre Camarones y San Blas)Imprescindible hacer reservas por las características de la sala.La función comienza a horario

viernes, 14 de noviembre de 2008

El holocausto como interrogante eterno

EL HOLOCAUSTO COMO INTERROGANTE ETERNO

Patricia Espinosa - Ambito Financiero

«Un judío polaco». Dramaturgia y Dir.: A.Mateo. Int.: N. Mateo, H. Segura y W. Rosenzwit.Asesor literario: C. Frydman. Dis. Luces: C. Lahet. Esc. y Vest.: A. Mateo. (Espacio TBK).


El hombre que aparece en pantalla murió en Buenos Aires en el año 1997. Antes, dejó grabada en video una especie de entrevista casera que llegó a manos del director y escenógrafo Alejandro Mateo casi por casualidad, y en la que expone con sencillez sus primeros años de vida en los ghettos polacos de Pabianice y Lodz y su paso por los campos de Auschwitz, Mathausen y Gusen II, circuito que debió iniciar a los 14 años de edad.


El testimonio de este sobreviviente del Holocausto genera en el espectador una inesperada familiaridad que irá creciendo a lo largo de la obra una vez que el material empiece a interactuar con las distintas situacionesdramáticas. Pese a la diferencia de edad, Walter Rosenzwit resulta muy convincente como Bereck Frydman y le aporta al personaje un misterio y una complejidad muy apropiados. Nicolás Mateo es el hijo adolescente que debe lidiar con la figura de un padre esquivo al que recién podrá empezar a entender después de su muerte.


Entre ellos, se luce Héctor Segura quien con su habitual histrionismo logra mantener viva la tensión entre hechos verdaderos y ficción teatral: desde el personaje pirandelliano que irrumpe en escena preguntando «¿Esto es un teatro?», y que a continuación intenta divertir al público, primero con chistes «de salón» («¿Saben como se disuelven las manifestaciones en Israel? Mandan a dos o tres personas con una alcancía»), luego con burlas cada vez más degradantes y perversas, hasta el impertinente conductor de un talk show «sobre horrores de la Historia» decidido a manipular el testimonio del hijo de Frydman con preguntas y comentarios morbosos.


Mateo creó una puesta de rica teatralidad en la que el tema del Holocausto ante todo da pie a un sinnúmero de preguntas sobre la condición humana y su incomprensible facilidad para hacer de esta vida un infierno. El relato de familia, el conflicto generacional entre padre e hijo permite que la gran Historia se humanice. Pero lo más importante, parece señalar el director, es ver qué hemos aprendido de lo sucedido y cómo convivimos con eso. Y de paso también preguntarnos por qué perdura el racismo y cómo puede el teatro tratar todos estos temas con un lenguaje vivo y provocador sin recurrir al documentalismo ni a la ficción sentimental.

«Un judío polaco» aborda todas estas cuestiones con un buen equilibrio entre dolor y reflexión y sin privarse del humor.



miércoles, 12 de noviembre de 2008





Interiores a través del cristal

domingo, 2 de noviembre de 2008







www.elmundo.es/magazine

Por Corina Román. Fotografías de Henryk Ross


En 1997, el hijo de un fotógrafo judío llamado Henryk Ross puso a disposición del londinense Archive of Modern Conflict (Archivo de los Conflictos Modernos) una colección de más de 3.000 negativos que su padre había realizado en el gueto de la ciudad polaca de Lodz. Aunque una parte de esas imágenes ya había sido desvelada, otra había permanecido oculta por expreso deseo de su autor. Las instantáneas inéditas eran aquellas que captaban a parejas besándose, a niños jugando en las calles, las que reflejaban banquetes de boda con alegres comensales... A simple vista, parecían escenas costumbristas de antes de la guerra. Nada más lejos de la realidad. Esas fotos también fueron tomadas en el segundo gueto judío más importante de Europa durante la Segunda Guerra Mundial, el de Lodz. Junto a esas instantáneas de vida normal, estaban las que Ross había enseñado mientras vivió, las que dan sentido al sobrenombre de “antesalas del infierno” que recibieron estos lugares en la época nazi y en los que murieron unos 500.000 judíos: niños desfallecidos por la inanición en las aceras, cadáveres decapitados, el trágico paseo hacia los trenes con parada en Auschwitz, Chelmno o Dachau...

Ese espejismo de felicidad, protagonizado en su mayoría por la que parece una clase privilegiada dentro del gueto, es lo que han sacado a la luz los editores Martin Parr y Timothy Prus en el algo más de centenar de estampas firmadas por Ross y que conforman Lodz Gueto Album (El álbum de fotos de Lodz), con textos del historiador Thomas Weber. Una obra que se convierte en un revulsivo histórico, porque, por primera vez y frente a la memoria colectiva más conocida de los guetos, donde el sufrimiento, la tristeza y la desesperación eran parte intrínseca del día a día, aparecen personas para las que la alegría es una emoción que no han olvidado. Pero no hay que llamarse a engaño, la mayor parte de los protagonistas de una y otra perspectiva murieron. Unos a sabiendas de lo que les aguardaba y otros, convencidos de que, gracias a su colaboración, se salvaban de una muerte atroz.

El gueto de Lodz fue, con el de Varsovia, uno de los más conocidos. Creados en 1939, al producirse la ocupación de Polonia por la Alemania nazi, el de Lodz se convirtió, un año después, en el primero cercado por vallas y alambre de espino. En sus escasos cuatro kilómetros cuadrados, se hacinaron unas 164.000 personas.

Cuando los alemanes organizaban estos barrios instauraban un gobierno indirecto que se nutría de sus habitantes y, a la cabeza del Ejecutivo títere de Lodz, pusieron a Chaim Rumkowski. Para ellos, estos almacenes de judíos que esperaban la llamada “solución final”, eran también una fuente de mano de obra barata. En el de Lodz se ha calculado que se produjeron unos beneficios de cerca de 350 millones de marcos de la época.

Rumkowski colaboró activamente en ello y creó una Administración formada por unos 8.000 judíos, encargados de organizar las empresas, integrar el cuerpo de vigilantes y el de bomberos... También había dos fotógrafos –uno de ellos fue Ross–, que trabajaban para el Departamento de Estadística de la administración judía.

A cambio de sus servicios, el rey Chaim I o el dictador –como se le llamaba–, les procuraba una existencia algo más digna que la del resto: comida en mayores cantidades, mejores viviendas y ropa y la promesa de que estaban a salvo. Así surgieron los protagonistas de ese mundo casi de fantasía que convivía con el de la desesperación. Gente que continuaba bromeando y educando a sus hijos desde el convencimiento de que atravesaban una etapa transitoria.

Por su actitud, Rumkowski ha sido representado y recordado como una figura del genocidio oscura y siniestra. Hasta tal punto que la leyenda cuenta que falleció al ser arrojado al horno crematorio de Auschwitz por antiguos residentes del gueto.

Su disposición al pergeñar las listas de deportados a los campos de exterminio ennegreció aún más, si cabe, su estela, y él mismo se disculpó diciendo que se veía obligado “a actuar sin titubeos, como un cirujano que corta un miembro para que el corazón no deje de seguir latiendo”. Un cirujano que, cuando los nazis le pidieron que entregara a los niños por improductivos, consiguió retrasar el destino de los hijos de sus colaboradores y que, cuando le dieron a elegir entre decidir a quiénes enviaba al campo de exterminio de Chelmno y la aniquilación total de Lodz, optó por poner los nombres de opositores, delincuentes –algunos acusados de robar mondas de patatas– o enfermos y desnutridos que no podían trabajar.

Sin embargo, el historiador Thomas Weber señala que, en los últimos años, se ha revisado su figura, porque hay quienes consideran que su colaboración constituía una estrategia viable de supervivencia. “Al darse cuenta de que, para los alemanes, el único valor de los judíos era el que tenían como mano de obra, Rumkowski llegó a la conclusión de que el mejor medio de supervivencia para tantos judíos como fuera posible consistía en aplicar una estrategia de ‘salvación mediante el trabajo’. Así pues, convirtió el gueto en un floreciente taller, especializado en la producción de ropa y uniformes militares. Durante una temporada, aquello pareció ser eficaz: el gueto de Lodz no sólo sobrevivió más tiempo que cualquier otro en Polonia, sino que registró el índice más alto de supervivientes. Es preciso recalcar que los jefes judíos no tenían forma de conocer lo que les reservaba el futuro. Si el avance de los rusos se hubiera producido a mayor velocidad en 1944, quizá se habría conseguido la liberación de decenas de miles de judíos antes de que hubiera empezado la liquidación. Además, si Hitler hubiera muerto el 20 de julio de 1944, cuando se escapó de un atentado que perpetraron contra él unos militares alemanes, unos 70.000 judíos habrían sobrevivido casi con toda seguridad en Lodz”.

Como Rumkowski, muchos otros miembros de la comunidad eligieron la opción de sobrevivir y, casi sin quererlo, crearon una clase alta dentro del gueto, a la que perteneció Ross, y que confiaban en que a ellos no les pasaría nada.

Antes de que estallara la guerra, Ross era fotógrafo deportivo en un periódico local. Durante la defensa de Polonia, fue uno de los combatientes. Y, a lo largo de los cinco años que duró la invasión de su país, un miembro del gueto que, junto a Mendel Grossman, se convirtió en fotógrafo oficial del Departamento de Estadística de la administración judía y de los servicios de propaganda. Más allá de su labor, ambos decidieron documentar la vida entre esos muros.

Cuando en 1944 los dirigentes nazis decidieron liquidar el último reducto judío que les quedaba, Lodz, Ross se apresuró a enterrar sus 3.000 negativos junto a otros documentos como el dinero que utilizaban, efectos personales, periódicos... En la fase final del conflicto, y una vez que los últimos trenes de la muerte habían partido rumbo a los campos de exterminio con la mayor parte de los 70.000 judíos que todavía quedaban en Lodz, las fuerzas aliadas lograron salvar a entre 5.000 y 7.000, el mayor número de supervivientes registrado en cualquier gueto del Este.

Mientras, Ross permanecía junto a otros 800 hombres y mujeres formando parte de las brigadas de limpieza, un contingente al que las autoridades alemanas también planeaban asesinar. Un soplo les permitió enterarse de estos planes y buscar un escondrijo hasta que, en 1945, los soldados soviéticos les liberaron.

Acabada la guerra, Ross y Stefania, su mujer, se quedaron en Lodz, donde tuvieron dos hijos, y él continuó con su profesión. En la década de los 50, emigraron a Israel, desde donde emprendió la tarea de recuperar sus fotografías, de las que más tarde exhibiría una parte para mostrar las atrocidades del Holocausto. En 1987, cuatro años antes de morir, terminó su catálogo final, donde afirmaba que “quería dejar constancia de nuestro martirio”.

Sólo en 1997, seis años después de su muerte, y una vez que su hijo entregó el material al Archive of Modern Conflict, se descubrieron las instantáneas que nunca había enseñado, pero ¿por qué?

Conflicto ético. Si se tiene en cuenta que muchas de las escenas eran domésticas y que en ellas aparecía su esposa, se puede aventurar que las consideró personales, aunque es improbable. Existe un conflicto ético entre la colaboración y la resistencia a los nazis, y esta parece la causa más probable para guardar parte de su archivo. Muchas de sus imágenes plantean el interrogante de si el fotógrafo pudo estar más cerca de esa clase privilegiada de lo que él estaba dispuesto a reconocer.

Según Weber: “¿Cómo podría Ross haber tenido acceso a sus jardines y a sus casas si no hubiera sido él también parte de sus vidas? Los dignatarios, policías y familiares de unos y otros que aparecen retratados no parecen estar posando para un extraño, ni siquiera para un fotógrafo oficial, sino que, aparentemente, se encuentran absolutamente cómodos ante su presencia, lo cual hace pensar en la posibilidad de que a Ross le hubiera vuelto la espalda parte de la comunidad de los supervivientes, bien porque les constara o bien porque dieran por hecho que se había mezclado con los privilegiados; en otras palabras, que había podido llevar una vida relativamente apacible mientras otros morían a su alrededor”.

No obstante, la lectura no puede quedarse en pertenecer a los buenos o a los malos, o en a qué o a quién se debe uno en situaciones tan extremas. Así resume Weber el conflicto ético: “Las decisiones que Henryk Ross tomó durante el Holocausto, como judío, como marido y como fotógrafo, están marcadas por su necesidad de moverse entre lealtades enfrentadas y por una combinación, casi inevitable, de heroísmo y transigencia, de colaboración y resistencia. Lo cual no hace de él un ser excepcional. Quizá el examen en torno a la difusión selectiva de sus fotografías sea precisamente lo que él quiso evitar a toda costa mientras vivió. Ahora bien, no trató de impedir ese examen indefinidamente; mantuvo y conservó su archivo y, antes de morir, lo preparó y catalogó para que las futuras generaciones pudieran desentrañar su misterio. Puede parecer una decisión menor en comparación con lo que hizo durante la guerra, pero no es menos valiente. Merece el reconocimiento y la atención de aquellos interesados en un conocimiento y en un entendimiento más profundos del Holocausto”.
otras palabras, estas de Rudy Chernicof

"...entiendo por que al teatro no hay con que darle!!!!!!
En cuanto al espectaculo , me fascino el formato, la osadia de meterse con un tema tan dificil y la inclusion de los chistes antisemitas, en fin , me encanto !!!!
Risas o terror , siempre es una fiesta !!!..."

Gracias Rudy.
Ana Maria Shua vino a ver la obra y nos acerco estas palabras

"...Es una obra de primera. Muy acertada la inclusión del video y los fragmentos elegidos. Muy bien la desrrealización de toda la puesta. ...
Fue una experiencia de la que no nos vamos a olvidar fácilemnte. ¿Vos sos judío?..."

Gracias Ana por la devolución, y como te conteste en el mail, no, no soy judio.
"Entiendo que el arte debe estar atento primordialmente a su propia especificidad, pero también a lo que sucede en el mundo. Porque, de lo contrario, vamos a hacer un arte gratuito. Sé, sin embargo, que el arte nunca ha servido para atenuar los horrores del mundo, pero nos ha clarificado esos horrores. Entonces, si hacemos un arte complaciente o que esté atento nada más que a su propia estética, ya ni siquiera vamos a poder reconocer los horrores."

Griselda Gambaro en "Conversaciones americanas" de Reina Roffé
(Ed. Páginas de Espuma, Madrid, 2001).

martes, 7 de octubre de 2008

"Un JUDIO polaco" en POESIA URBANA

POESÍA URBANA escribió:

Cobertura: (Teatro) "Un Judío Polaco" en Paternal (sábados hasta el 29/11)

Alejandro Mateo presenta su nueva obra “Un judío Polaco”, en el espacio TBK.

Estrategia, cálculo. La estrategia es compleja por su simplicidad, pues demanda conocer al enemigo, estudiarlo, actuar.

Un hombre se esmera por permanecer, allí donde la razón se ha convertido en un inmenso aparato de la muerte. ¿Hasta dónde nos ha llevado el iluminismo? ¿Hasta dónde la razón y la promesa del progreso?

Estrategia, cálculo, acción. Toda la inteligencia humana en pos de continuar siendo humano, en un abrazo inquebrantable con lo que queda, hommo sacer, vida desnuda.

Tres hombres cuentan la historia de Berek, un judío polaco sobreviviente de los campos de concentración alemanes.

La obra devela esa región del ser que siempre se escapa. Estalla en preguntas, en espacios ocultos.

"La inteligencia me dice que este mundo es absurdo”, confiesa Camus, y al ver a Berek

intentando despojarse de su condición de sobreviviente, así no me quedan dudas. Al ver en sus ojos fotogramas múltiples de los más desquiciados horrores, adivino el límite del lenguaje. Allí donde toda palabra no es más que un cadáver, un absurdo disfraz.

Pese al espesor del tema tratado, la obra trabaja fielmente sus profundidades. Los actores se lucen en la composición de estos complejos personajes. De estos seres que alguna vez fueron reales.

“Un judío polaco” pone en jaque a esta razón pendenciera que intenta subyugar el mundo reduciéndolo a sus límites. Inaugura un surco por donde comenzar a indagar esta inefable condición humana.

Un espectáculo que desafía a preguntarse por el hombre, por el curso inasible de la vida, por lo que hemos hecho, por lo que no podemos responder.

* Ubicación original de la nota en:

www.poesiaurbana.com.ar

martes, 16 de septiembre de 2008

Conocimos a Jorge Herrendorf en una de las funciones de la obra. El nos acercó estas palabras sensibles, cercanas, propias; motivado por lo que vió, por lo que la escena contaba y que lo llevo a evocar sus propias escenas.

La historia de Bereck se vuelve presente otra vez en esta evocación.

Jorge Herrendorf nos dice y queremos compartir su palabra.

Gracias Jorge.

"Un judío polaco". Un judío polaco de Lodz. La misma ciudad en que nació mi abuelo Moretz Herrendorf aproximadamente en 1880. El llegó a la Argentina en 1905, y usando sus palabras puedo decir que vino huyendo del Zar de Rusia que lo quería hacer soldado y de su propia familia que lo quería ver rabino.

Cuando se establece el Ghetto en 1940, cuando se cierra el círculo que deja prisioneros a los judíos incluidos en su propio barrio, dentro de sus miserables casas comienza el drama de Berek, el Judío Polaco que recrea Alejandro Mateo, un goy, un gentil, un no-judío a quien la historia del padre de su amigo Claudio lo enerva, lo fascina pese al terror y las desgracias que vivió desde aquellas noches de 1940, cuando a los 14 años de edad quedó encerrado en el ghetto.

Berek habla y nos dice: Soy Berek Frydman o Beniek o Berl, nací en Pabianice el primero de julio del año 1925. Yo, Jorge Herrendorf, nací en Tandil, 8 años después. Cuando Berek está en el gheto yo cursaba mi primer grado en una escuela de La Rioja, donde mis padres se sentían muy mal por el abierto antisemitismo de la sociedad provinciana. En esa época yo no tenía muy claro eso de ser judío, o no serlo. Ahora lo entiendo un poco mejor, pero nunca del todo. A Berek se lo hicieron entender a viva fuerza, con tormento y martirio, con pérdidas tremendas, incluso perdió su apego a la vida.

La obra me sedujo, mi propia judeidad afloró en cada tramo del relato, Berek fue por dos horas mi hermano mayor, el que quedó en Europa y que luego pudo salir del infierno, cuando yo ya terminaba mis estudios en Buenos Aires. Sin saberlo, un buen día me mudé al barrio de Berek, comí las pizzas del Imperio en Corrientes y Canning, y me paraba a esperar el 27 en la frente a la puerta del Café San Bernardo.

El cura párroco de la Iglesia de San Bernardo - me lo contó un amigo del cura y mío- decía que en esa iglesia se sentía como embajador del Vaticano en el barrio de Villa Crespo, ya que su templo estaba rodeado por más de una docena de sinagogas. Ironías de la historia hacen que Villa Crespo parezca el ghetto de los católicos encerrados entre templos judíos que deben protegerse con pilotes clavados en sus veredas.

Cuando Berek soportaba la guerra y sus miserias, las mujeres de mi casa tejían tricotas abrigadas para mandar al frente ruso, gordas tricotas con capucha para paliar el frío brutal. Mi abuelo llegaba puntualmente al medio día para escuchar las noticias de la guerra en la radio. Con Papá y Mamá íbamos al cine Novedades, en la calle Corrientes, a ver los noticiosos de la guerra. Me estremece sentir qué guerras diferentes tuvimos Berek y yo.

Ese fué el efecto que me causó un judío polaco. Me hizo sentir más judío, (¿lo suficiente?), y me recordó mis raíces de Lodz, que arrastró mi abuelo, y de cuyo suelo no querría llevar el polvo en mis zapatos.

Sentí también que Moretz, y sus hermanos y primos que vinieron a la Argentina en los primeros años del siglo XX fueron iluminados por su elección de salir de Europa cuando ya les había hecho mucho daño, pero ellos no sabían ni sospechaban, que si se quedaban no habrían podido esperar otro futuro que la muerte provocada, ejecutada, a toda edad, y con infinito dolor y miserias.

Y ahí estuvo Berek, Un Judío Polaco que dio su vida para poder llegar a contarlo en su impactante grabación en video que Mateo incluye en su acción y su palabra."--

Jorge R Herrendorf

viernes, 12 de septiembre de 2008

Arthur Szyk (1894-1951) nació en la localidad polaca de Lodz.










Dibujante judío polaco que alcanzó fama mundial gracias a sus ácidas viñetas contra Adolf Hitler y el nacionalsocialismo, publicadas entre 1939 y 1945 en la prensa norteamericana.

Szyk estudió arte en París y sus trabajos desde finales de los años veinte reflejaron la situación de los judíos en Europa.

Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la invasión de Polonia por las tropas nazis, Szyk decidió emigrar a Estados Unidos junto a su familia.

"¿Cómo se puede esperar de mí que dibuje paisajes y flores cuando el mundo está en llamas?, solía decir Szyk

sábado, 30 de agosto de 2008

















Los recorridos de Berek.

Soy Berek Frydman o Beniek o Berl, nací en Pabianice el primero de julio del año 1925.

domingo, 24 de agosto de 2008


Nicolás canta lo que me enseño Claudio en la sobremesa de una cena en su casa. Había amasado pan, el mantel era blanco.

Nicolás interpreta ahora a Claudio. La canción es esta y vuelvo a escucharla.

Eli, eli
Shelo igamer leolam.
Hajol vehaiam
Rishrush shel hamaim,
Berak hashamaim,
Tfilat adam.

Oh, Señor mi Dios, oro para que nunca cesen estas cosas: la arena y el mar, el rumor de las aguas, el trueno de los cielos y la plegaria del hombre.