El público dice sobre Un judío polaco
| 25/06/2008 - 08:06:08 - Mariani |
Espectáculo MUY recomendable.
| 25/06/2008 - 08:06:08 - Mariani |


Los cruces, en ocasiones, son extraños. Un seminario en el que el profesor Alberto Pérez refería la "posición" de Adorno sobre los campos de concentración nazis es el origen de algunas de estas reflexiones.
Judío polaco nos presenta una construcción atípica. En el centro está el relato biográfico de Bereck, un sobreviviente de los campos de concentración que llegó a Buenos Aires luego de la guerra. Sin embargo el nombre "relato" probablemente no sea el que mejor le cuadre. Sobre todo si un relato implica un cierto orden y algún énfasis en la instancia de los acontecimientos.
Lo que se va a contar aparece sistemáticamente atravesado por mediaciones.
El hombre real que ya no existe, aparece en un televisor recordando su propia historia. Allí esta él, en primer plano. No es del orden de la ficción, pero está entretejido con la construcción ficcional más evidente. Salvo esta inscripción de lo real, el resto mostrará de manera constante el artificio. Pero el artificio del modo de contar. Lo que se cuenta, lamentablemente, ha tenido lugar.
Habrá un actor que hará de Bereck (repetirá textos que escuchamos decir a través del televisor) y los personajes del Padre y del Hijo que, a su vez, también asumirán otros papeles. En este mismo marco, interrumpido de manera constante, se representa un set de televisión de un programa denominado "Horrores de la historia", en el que es entrevistado por un conductor entre insensible e idiota, el hijo de Bereck.
Esto es del orden del armado. Es inevitable mencionar la crítica a la televisión que, en su carrera por obtener audiencia, se lleva por delante el último vestigio de compasión o de dignidad. Pero no es lo central. Lo que está presente de manera constante es la historia del sobreviviente. ¿Cómo contar lo que no se puede contar? El planteo de la puesta pone en primer plano esta cuestión. La experiencia de vida se constituye en narración oral, en escritura, en representación. No se articula de manera directa, ordenada, cronológica. Aparecen los retazos del recuerdo, las reconstrucciones de la memoria.
Y acá es donde se puede pensar el planteo del profesor Alberto Pérez, en su reconstrucción adorniana.
Bereck nos cuenta el pasado anterior a su pasaje por los diferentes campos de concentración, un pasado de fábrica textil, de piezas en el orden de una máquina a la que se suele llamar capitalismo.
En los ghettos la historia se repite: el hombre fabrica en serie, no es más que una pieza de un mecanismo bajo perfecto control. Y las piezas, cuando se tornan inútiles, pueden ser fácilmente reemplazadas por otras.
Cuando Bereck confecciona abrigos para los soldados alemanes, se pone de manifiesto este proceso. Serán piezas de una máquina, pero su producción es útil. Es necesario, descender más escalones. A medida que avanza su historia en el marco de la Historia, se repetirá la situación: en una cantera hay 187 escalones por los que se suben y se bajan piedras de 50 kilos ¿Con qué objeto? Ninguno. Se ha llegado al puro mecanismo, la mostración de la máquina, pero exacerbada en su cruel inutilidad.
Adorno sostiene que la muerte colectiva que implicó aquel genocidio (en ese momento, afirma Alberto Pérez, los nombres no estaban en disputa) la muerte burocráticamente administrada, es imposible de teorizar. Si aparece la posibilidad de argumentar, entra en juego el estar "a favor o en contra", existe la posibilidad de minimizar, de reducir, de justificar. Por lo tanto este genocidio no se puede decir, ni siquiera se lo puede pensar.
En alguna medida podría sostenerse que la puesta manifiesta la dificultad de nombrar, de articular la historia.
El espacio construido es un espacio cambiante, en algún momento (el del presente del relato) indefinible. Se acumulan objetos de diverso orden, se coleccionan, compiten por el reducido espacio. Cuando se recuerda la infancia feliz (porque la hubo, porque hubo un tiempo feliz antes de los diferentes nombres del horror) el espacio es armónico, incluso (brevemente) realista, claro, luminoso, una cocina en la que puede habitar una familia.
Nadie es quien sostiene ser, no hay identidad en el marco de la ficción. Los roles cambian, las voces y los papeles se reparten, no hay un orden ni de los acontecimientos, ni de las instancias que diferencian lo real del teatro en el teatro.
Como se decía en el inicio, en primer plano está la mediación, porque no existe manera de contar directamente una experiencia que no hace otra cosa que mostrar la incapacidad de ser comunicable.
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El Holocausto es un tema transitado con regularidad por la dramaturgia del mundo. Los autores y directores argentinos no están al margen de esto. El teatro se posiciona ante el tema y se convierte en un recurso válido de memoria, intertextualidad y denuncia. Saludable ejercicio para no olvidar las tragedias que azotaron, y azotan, a la humanidad.
Esta vez, el tema es abordado con suma inteligencia, y con osadía. Y es aquí donde reside uno de los méritos de la obra: el planteo se genera desde un desparpajo que no le resta profundidad ni espanto.
"Un judío polaco" otorga, a través de planos de acción superpuestos, la revisión del testimonio de un sobreviviente polaco de los ghettos de Pabianice, Lodz, y de los campos de Auschwitz, Mauthausen y Gusen ll. Y, en simultáneo, la historia de un padre y un hijo, y el traslado hipotético a Buenos Aires. En el medio, lo mediático corruptible, morboso y superficial que puede generar un programa de televisión sensacionalista. Humor negro, frases chocantes, inquietud que logran movilizar a la platea.
Las actuaciones de Nicolás Mateo, Héctor Segura y Walter Rosenzwit son parejas, medidas y convincentes.
El espacio escénico, un típico departamento ph de La Paternal, se potencia permitiendo la acción simultánea en diversos planos.
Un acierto la incorporación de la imagen en video para dar cuenta de un crudo testimonio que se convierte en protagonista, en un cruce de tiempo y espacio que dispara la reflexión.
"Ver "Un judío polaco" me resultó una experiencia conmovedora. Seguramente esto está vinculado a la presencia viva de quien sufrió el horror de los campos de concentración y da su testimonio. Verlo, oírlo hablar, escuchar sus silencios es muy fuerte. Y creo que se ha logrado integrar el video testimonial como parte de una dramaturgia singular. Me gustó mucho el uso del espacio. En suma, un espectáculo sensible, inteligente y conmovedor."
Venimos de muy lejos. Vida.
Venimos desde entonces.
Escapando de otro tiempo. Intentando presentes.
Venimos desnudos y con el cuerpo marcado
Por los signos y el deseo de otros
que estuvieron antes
que anduvieron antes
que dijeron
aquello
que hoy intentamos contar.
Interpretes.
Protagonistas.
Venimos con los bolsillos cargados
con equipaje a cuestas y con nada.
Huellas, territorios de una historia
que nos hace presente.
Somos el pasaje de un viaje
que no sabemos quien inicio.
Ahora es hoy.
Somos una prenda en la maleta
del primer viajero.
Actores.
Público.
Somos el camino
Y el horizonte que nos abisma.
Somos extranjeros de otras historias
construyendo otra que nos contenga.
Fotografías del tiempo.
Recorridos y preguntas.
Vida.
Venimos…y aquí estamos.
Tatuados.
Somos piedra en el camino
Y palabra nueva
vuelta a decir.
Somos el regreso
En mis cuadernos escolares
en mi pupitre y en los árboles
en la arena en la nieve
yo escribo tu nombre.
En todas las páginas leídas,
en todas las páginas blancas
piedra sangre papel o ceniza
Yo escribo tu nombre.
........
En los campos en el horizonte
en las alas de los pájaros
y en el molino de las sombras;
yo escribo tu nombre.
En cada bocanada de la aurora
en el mar de los barcos
en la loca montaña,
yo escribo tu nombre.
........
En los senderos despiertos
en los caminos desplegados
en las plazas desbordantes
yo escribo tu nombre.
En la lámpara que se enciende
en la lámpara que se apaga
en mis casas reunidas
yo escribo tu nombre.
.........
En toda carne entregada
en la frente de mis amigos
en cada mano que se tiende
yo escribo tu nombre.
En el cristal de las sorpresas
en los labios atentos
por encima del silencio
yo escribo tu nombre.
..........
En la salud recobrada
en el peligro desaparecido
en la esperanza olvidada
yo escribo tu nombre
Y en el poder de una palabra
empiezo de nuevo mi vida
He nacido para conocerte
Para nombrarte
Paul Eluard
Fragmentos de su poesía "Libertad"

Habla también tú
sé el último en hablar,
di tu decir.
Habla-
Pero no separes el No del Sí.
Y da a tu decir sentido:
dale sombra.
Dale sombra bastante,
dale tanta
cuanta en torno de ti tú sabes extendida entre
medianoche y mediodía y medianoche.
Mira en torno:
ve cómo alrededor todo se hace viviente
¡En la muerte! ¡Viviente!
Dice la verdad quien dice sombra.
Pero se estrecha ahora el lugar donde estás:
¿Adónde ahora, despojado de sombra, adónde?
Asciende. Tanteante, asciende.
Te haces más sutil, más irreconocible, más fino.
Más fino: un hilo
por el que quiere descender la estrella
para abajo nadar, al fondo,
donde se ve brillar: sobre móviles dunas
de palabras errantes.


Irena no tenía los contactos de Schindler, con quien se la compara.
Por Claire Soares *
Irena Sendlerowa, una mujer polaca que sacó a miles de niños fuera del gheto de Varsovia salvándolos de una muerte segura a manos de los nazis, murió a la edad de 98 años. Como trabajadora social, no tenía ni la fuerza económica ni el libro de contactos de Oskar Schindler, con quien inevitablemente se la compara y, sin embargo, rescató casi el doble de niños, unos 2500 en total.
Los trucos de su comercio no eran elaborados: cajas de herramientas, cochecitos de bebés, valijas y viejos caños de agua eran usados para pasar a los bebés y niños pequeños fuera del gheto sin que los nazis los detectaran. “Sus actividades valientes son como un luz para el mundo, inspirando esperanza y restaurando la fe en la innata bondad de la humanidad”, dijo Avenr Shalev, el presidente del Centro de
Oficialmente reconocida como un heroína nacional por el Parlamento polaco el año pasado, así como nominada para el Premio Nobel de
“Su modestia dice que ella estaba haciendo lo que cualquier otro ser humano haría, pero no hay otra palabra para eso salvo heroísmo”, dijo Elzbieta Ficowsky, una de las niñas salvadas del gheto. “El instinto de supervivencia es salvarse uno mismo, pero ella salvaba a otros.”
El gheto de Varsovia fue establecido por los nazis para cercar a la población judía de la ciudad mientras esperaba ser deportada a campos de concentración y exterminio. Entre 1941 y 1943, el hambre, las enfermedades y las deportaciones redujeron su población de unos
Una vez afuera de las paredes de tres metros del gheto, coronadas con vidrios rotos, los niños rescatados eran enviados a padres adoptivos polacos, donde eran provistos de identidades falsas y se les enseñaba oraciones religiosas polacas y cristianas para poder engañar a los curiosos oficiales de
Lamentablemente, muchos de esos informes iban a servir de poco, pues para el fin de la guerra, muchos de los padres de los niños habían muerto, la mayor parte en Treblinka, donde un estimado de 300.000 judíos fueron asesinados sólo en el verano de 1942.
Sendlerowa corrió grandes riesgos. Una mañana un escuadrón de soldados nazis irrumpió en su casa y la llevó a los cuarteles de
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12
Traducción: Celita Doyhambéhère

"La palabra Atahualpa significa Tierra que anda, y Yupanqui Lo contarás.
Y como diría Yupanqui, yo escribo lo que la tierra me dicta, es decir la naturaleza y sus misterios.
La tierra, el cielo, los árboles, las estrellas, los pájaros, la luna, etc.Yupanqui escribió sólo una infinita canción para los hombres: una extensa alegoría a la vida, a la justicia, a la libertad, al amor y a la fraternidad.
Él conocía la génesis y el destino del canto, por eso pudo exponer ambos extremos de esta aventura espiritual con justeza incomparable.

"Nos queda reflexionar cómo salimos de aquí.
El problema de Auschwitz no está en que pongamos un punto final o no;
en que lo recordemos o lo archivemos en un lugar concreto de la historia
ni en que construyamos monumentos para los millones de víctimas.
El verdadero problema de Auschwitz es qué ocurrió, y es algo que no podemos cambiar ni con la mejor ni con la peor voluntad"
Imre Kertész
Premio Nobel de literatura 2002
Sobreviviente de los campos de exterminio de Auschwitz-Birkenau y Buchenwald.


Las pinturas de Mauricio Minkowski fueron parte del entramado de textos e imagenes que me acompañaron durante la escritura de "un JUDIO polaco".
Invito a leer "Mauricio Minkowski,la obra sobreviviente de un pintor judío", una nota que escribí sobre él, publicada en Psyche Navegante Nro. 74 www.psyche-nvegante.com
Alejandro Mateo.

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| | Son muchas, en realidad son muchas, las sensaciones que se experimentan al finalizar la obra un JUDIO polaco dirigida por Alejandro Mateo. Lo admirable de esta pieza -que apela a la sencillez para lograr una profunda conmoción- es que a partir de una historia de vida, instala una infinita variedad de posturas del hombre frente al horror del sinsentido de la raza humana. La obra sacude, y es por que esta hablando de nosotros: que reímos de “chistes” que llega a más allá de la discriminación, que nos instalamos a ver a los que lucran con el morbo, y que hacemos poco ejercicio de la memoria. La pieza desafía al espectador, ya que se le hace recordar a menudo que lo que están viendo es ficción, y como todo acto magistral el espectador se sustrae de esa advertencia y se deja llevar por la fascinación y la emoción. Es de notar que estas sensaciones el director Mateo las logra con tres actores, una aparato de televisión, y un uso del espacio estupendamente formulado (la tragedia se profundiza cuando mas se devela por donde transitan los actores) Las actuaciones conmueven: Nicolás Mateo transmite la complejidad de transmitir todo su amor; el comprender el pasado para comprenderse en el presente; y la rebeldía frente a lo vacuo. La excelente labor de Héctor Segura demuestra que no hacen falta trajes y maquillajes para realizar varios personajes tan disímiles , un gesto, un cambio de tono le bastan para pasar, entre muchas sensaciones, desde la frivolidad hasta lo abyecto. Walter Rosenzwit construye con delicadeza, desde los pequeños detalles de la cotidianeidad, a un ser profundamente tierno y conmovedor. El diseño de luces de Cristina Lahet pasa de climas intimistas a expositivos. Amigo lector, debo aclarar que lo escrito más arriba fue un precario intento de traspasar en palabras lo que brinda esta sencilla, lúcida, dolorosa y exquisita obra. Gabriel Peralta |
Gracias Diana por tus comentarios y por la devolución tan atenta y minuciosa que nos hiciste sobre el trabajo. Fue para nosotros muy valioso que vieras el espectaculo y te tomaras ese tiempo para reflexionar y hacernos reflexionar. Estaremos atentos a tus sugerencias., por lo pronto corregí los errores gráficos que habia en el blog. las otras observaciones, como me pediste,las dejo en "linea privada". Gracias.
Diana Wang escribe despues de ver la funcion:
Hola Alejandro!
Reitero mis felicitaciones por esta elaborada, sensible, inteligente y creativa puesta. Como bien decís en el blog, poner en escena una historia real tiene sus bemoles. Más cuando se trata de algo tan sensible, doloroso y poroso –para los sobrevivientes- como su propia historia que ha sido y sigue siendo usada, bastardeada, abusada hasta el asco. Te preguntaba al principio como fue que te interesaste por el tema si no estás directamente involucrado. La pregunta es porque temía lo que vi otras veces, el uso aprovechado de un tema escabroso, del morbo derramado con imágenes que son para todos evocadoras del horror y que permiten algunas perversidades ideológicas que ofenden y duelen. Pero nada de eso. Conseguiste salir airoso de los riesgos más importantes y que nos tienen, a los que estamos directamente involucrados, a la defensiva de usos oportunistas e interesados. Hiciste un trabajo de construcción que pone en escena el dilema de la memoria, de los diálogos internos a veces verdaderos, a veces ficticios, de la difícil, a veces imposible comunicación entre padres e hijos, de la sed de saber que tenemos los hijos y de la dificultad de comprender, de la sed de contar de los padres pero al mismo tiempo la necesidad de olvidar y seguir viviendo, de la escucha perversa de la sociedad, de las voces que hablan desde sitios “puros” y no entienden nada, de la superposición constante entre pasado y presente, de la violación de estos espacios por los recuerdos que de pronto acosan sin que la voluntad los pueda domeñar… en fin, seguiría y seguiría. En resumen: excelente! La dramaturgia y la puesta, la escenografía, las luces, el sonido, la utilería, las actuaciones, todo coincide para que el largo tiempo en el que uno está sentado sin apoyo (esos bancos son fatales!) permita que uno esté atento, que quiera seguir sentado. El objetivo está logrado: quiero seguir ahí, quiero saber qué pasa y cómo sigue, me tenés interesada, atenta, curiosa y disfrutando de la construcción escénica.
Mostrar las cosas que mostrás están en el centro de mucho de lo que nos importa y de lo que queremos transmitir en Generaciones de la Shoá en Argentina, la institución que presido. El teatro llega a otras zonas que los libros, las conferencias, los talleres y tal. Por eso nos hemos comprometido a apoyarlo todo lo que podamos y a difundir puestas como la tuya. Hemos estado comprometidos el año pasado con tres puestas de diferentes niveles, pero todas relacionadas a la Shoá. Fuimos a verlas, tuvimos encuentros con los elencos y en algunos casos hicimos establecimos una relación que continúa. Es lo que haré con tu obra, la difundiré y veremos de hacer algo juntos, de juntarnos después de que muchos de nosotros la vean. Si te parece bien. También me gustaría conocer a Claudio y que nos conozca.
Los chistes
Me parecieron excelentes. Una forma jugada de hablar de la judeofobia que sigue existiendo, que forma parte de los prejuicios más acendrados y enraizados en nuestra cultura. No sé si otros como yo –sobrevivientes, hijos- lo verán como yo. Para mí están muy bien puestos, muy bien dichos, y es clara la intención de exponer estos contenidos como la base que ha permitido que a Berek le pasara lo que le pasó. Te comento esto porque estabas algo preocupado por ello.
www.dianawang.net
Un hijo trata de hablar de su padre, construye ahora aquí en este teatro el juego de la escena para contar quién fue su padre y entender quién es él.
Y todo plasmado en una articulación de escenas y planos narrativos que mezclan el tiempo real y el recuerdo, construyendo ante nuestros ojos ese tiempo histórico.
Ese tiempo que necesitamos para poder reflexionar sobre las cosas que arman una vida.
La obra se plantea como una reflexión de los vínculos humanos. Nos preguntamos ¿qué nos hace vivir? ¿Qué nos hace seguir día a día en el camino de la vida?
El padre ya no está. Ese hijo tiene ahora la necesidad de entender un poco a aquel hombre que fuera su padre y el camino encontrado es la exposición.
Exponer ante las cámaras de un programa de televisión ese recorrido de vida.
Para ello lo contado se hace hoy y lo vivido vuelve para ser tiempo de representación teatral.
Porque sentimos que sólo el teatro como camino de arte nos hace ver en el sentir, es que usamos el teatro para pensarnos.
Necesitamos reflexionar sobre todo lo que arma una vida.
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Tres actores y un testimonio.
La dramaturgia del espectáculo surge de un testimonio real, el de Bereck Frydman. Un sobreviviente del Ghetto de Lodz, y de los campos de Auschwitz, Mauthausen y Gusendos.
De lo que me provocó en mí la imagen de ese hombre y el escuchar esa voz registrada.
Frydman pudo, o decidió, en los últimos años de su vida, relatar su historia para que otros la escucharan. Esa voz es la que me llega y conmueve.
Hoy, 2007, esta ahí. Concreta.
Berek murió en Buenos Aires en el año 1997 de un tumor cerebral.
Yo lo conocí en su departamento de la calle Camargo en el barrio de Villa Crespo. Allí llegué a través de su hijo, mi amigo Claudio.
Pocas veces lo vi. Creo que no cruce palabra alguna con él.
A ese testimonio se suma otro. El de mi amigo contándome de su padre y de lo que este le contó a él.
Otro testimonio, el de un hijo que desde hace un tiempo intenta escribir algo a través del relato de su padre sumándole ficciones propias.
un JUDIO polaco intenta escuchar todas esas voces y sumar otra.
Los relatos se van articulando en diferentes planos a través de tres personajes: El padre, el hijo y un comediante.
Tres hombres en escena. Tres actores. Una historia que se arma y se desarma según quien esté interpretándola, relatándola desde la memoria de cada uno.
Alguien que cuenta “chistes de judíos”.
Un hombre mayor que revive lo sucedido. Un actor que hace de Berek.
Un hombre joven que intenta capturar el relato de su padre.
Una entrevista televisiva. Un conductor mediático y mediocre.
Un comediante que encarna a otros personajes que la misma historia trae. Actúa.
Un ajedrecista. Un rabino. Un medico. Otros.
Tres hombres en escena en múltiples tiempos y espacios. Un puzzle donde las situaciones, los tiempos y las acciones se van entramando formando un tiempo otro. El de la memoria y el de un espectáculo teatral.
Otros pre-textos: Los relatos de Primo Levy, Los cuentos de Bashavis Singer, Las crónicas de Jack Fucks (otro sobreviviente), El comic “MAUS” de Art Spiegelman, escritos de Baruj Spinoza, la cabala, La poesía de Becket, el diario de Ana Frank, los dibujos de Petr Ginz, las pinturas de Mauricio Minkowski y mas.
JUDIO intenta eso. Construir una mirada posible, una teatral, desde la humanidad de un hombre que pudo recuperar el estado de su alma antes de la locura de la historia a la que fue empujado.
Una acción. Un intento de biografía donde distintas memorias hablan. Una hipótesis. Teatro. Todo fugaz.