viernes, 9 de mayo de 2008



Samuel Beckett, otra compañia que me ayudo a poder oir la voz de Berek, el hombre que relata nuestra historia, el hombre que habla para que un día su hijo me entregue su palabra.

La poesía siempre es rio donde me sumerjo buscando calma o desasosiego., preguntas y respuestas.
Los poetas me invitan a viajar. Beckett estuvo cerca en estos pre-textos.

Alejandro Mateo
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Soy el curso de arena que resbala
entre el canto rodado y la duna
lluvia de verano llueve sobre mi vida
sobre mi vida que me huye y me persigue
y se termina hasta su nacimiento

feliz instante te veo
en la cortina de humo que remite
donde no habré de pisar esos largos umbrales movedizos
y viviré el tiempode una puerta
que se abre y vuelve a cerrarse
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De donde
la voz que dice
vive

de otra vida
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Sueño
sin fin
ni tregua
alguna
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Paso a paso
ningún lugar
nadie solo
sabe como
pequeños pasos
ningún lugar
obstinadamente
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Lo peor
que el corazón conoció
que la cabeza
imaginó
resucítalo
vuelve lo peor
mucho peor
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Nada nadie
habrá sido
para nada
tanto sido
nada
nadie
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Imagina si esto
si un día esto
un buen día
imagina
si un día
un buen día esto
cesara
imagina
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Silencio como el que hubo
antes nunca más lo habrá
por elmurmollo desgarrado
de una palabra sin pasado
por haber dicho demasiado
no pudiendo más
jurando no callarse más
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Suma final
a fin de cuentas
un cuarto de un sinfín
de cuartos de hora
sin contar
los tiempos muertos
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SAMUEL BECKETT

jueves, 8 de mayo de 2008

"Nos queda reflexionar cómo salimos de aquí.
El problema de Auschwitz no está en que pongamos un punto final o no;
en que lo recordemos o lo archivemos en un lugar concreto de la historia
ni en que construyamos monumentos para los millones de víctimas.
El verdadero problema de Auschwitz es qué ocurrió, y es algo que no podemos cambiar ni con la mejor ni con la peor voluntad"

Imre Kertész
Premio Nobel de literatura 2002
Sobreviviente de los campos de exterminio de Auschwitz-Birkenau y Buchenwald.


miércoles, 7 de mayo de 2008






Las pinturas de Mauricio Minkowski fueron parte del entramado de textos e imagenes que me acompañaron durante la escritura de "un JUDIO polaco".

Invito a leer "Mauricio Minkowski,la obra sobreviviente de un pintor judío", una nota que escribí sobre él, publicada en Psyche Navegante Nro. 74 www.psyche-nvegante.com

Alejandro Mateo.


"El relato de los sobrevivientes es a veces - especialmente cuando lo hacen a sus hijos- codificado, resumido, repleto de narraciones, de hechos sucedidos en diferentes momentos como si hubieran pasado al mismo tiempo. Tal vez buscan aprovechar el momento en que son escuchados para decirlo todo, sin importar el orden. Tal vez tienen guardados en la memoria los momentos más definitorios, los que han quedado grabados y los han unido como un resumen de todo lo vivido. Tal vez den por sentado que quienes oyen sabrán o podrán poner en su adecuado contexto lo sucedido sin que sea necesario explicar una y otra vez los antecedentes, la época, las circunstancias. No suelen ser relatos hilados con comienzo, desarrollo y final"

"Los hijos de la guerra . La segunda generación de sobrevivientes de la Shoá"
Diana Wang
Editorial MAREA

Leyendo este libro, cuya autora es hija de sobrevivientes, reconocí en estas palabras que la estructura dramática de "Un JUDIO polaco" responde a esto. Tiempos alterados de la memoria, escenas alteradas. Alejandro Mateo

lunes, 5 de mayo de 2008


El 18 de julio de 1994, a las 9.56 a.m. una bomba estalla en la calle Pasteur 633.

La Asociación Mutual Israelita Argentina era el espacio y la escena del horror.

Meses despues el suplemento de arquitectura del diario Clarin lanza una convocatoria destinada a diferentes areas del arte. Un llamado bajo el nombre "Construcción de la memoria"

De los trabajos literarios seleccionados es este poema de Alicia Smolovich donde puede escucharse aun hoy el silencio de ese trueno que sigue sonando.


No te equivoques otra vez.

No rechines los dientes en las noches.

En esa franja incierta

donde habitan los nombres

deambula el sueño atroz,

llamarada agonizante.

Te preguntarás ¿por qué?

El sueño no devuelve certezas.

Esperaras.

Las manos volverán de su destierro

incautas de destino.

Volverán para recordarte

la palabra sagrada,

impronunciable,

el aliento de las cosas,

el camino que nunca termina.

Volverán para seguir tejiendo la vida

en los ojos de los hombres.


Alicia Smolovich.

*Publicado en "Clarin"- Suplemento de Aquitectura.

Buenos Aires, lunes 19 de diciembre de 1994.

viernes, 2 de mayo de 2008

Esta foto es del ultimo viaje que hicieron Nori y Ariel, amigos de mi hija Manuela. Se las pedi prestada porque me conmovio. Gracias.


[DSC08417.JPG]

jueves, 1 de mayo de 2008




"Un JUDIO polaco"
El dolor y la belleza

Obra dirigida por Alejandro Mateo






Son muchas, en realidad son muchas,
las sensaciones que se experimentan al finalizar la obra un JUDIO polaco
dirigida por Alejandro Mateo.
Lo admirable de esta pieza
-que apela a la sencillez para lograr una profunda conmoción-
es que a partir de una historia de vida,
instala una infinita variedad de posturas del hombre frente al horror
del sinsentido de la raza humana.
La obra sacude, y es por que esta hablando de nosotros:
que reímos de “chistes” que llega a más allá de la discriminación,
que nos instalamos a ver a los que lucran con el morbo,
y que hacemos poco ejercicio de la memoria.
La pieza desafía al espectador,
ya que se le hace recordar a menudo que lo que están viendo es ficción,
y como todo acto magistral el espectador se sustrae de esa advertencia
y se deja llevar por la fascinación y la emoción.
Es de notar que estas sensaciones el director Mateo
las logra con tres actores, una aparato de televisión,
y un uso del espacio estupendamente formulado
(la tragedia se profundiza cuando mas se devela por donde transitan los actores)
Las actuaciones conmueven:
Nicolás Mateo transmite la complejidad de transmitir todo su amor;
el comprender el pasado para comprenderse en el presente;
y la rebeldía frente a lo vacuo.
La excelente labor de Héctor Segura demuestra que no hacen falta trajes y maquillajes
para realizar varios personajes tan disímiles
, un gesto, un cambio de tono le bastan para pasar, entre muchas sensaciones,
desde la frivolidad hasta lo abyecto.
Walter Rosenzwit construye con delicadeza,
desde los pequeños detalles de la cotidianeidad,
a un ser profundamente tierno y conmovedor.
El diseño de luces de Cristina Lahet pasa de climas intimistas a expositivos.
Amigo lector, debo aclarar que lo escrito más arriba fue un precario intento
de traspasar en palabras lo que brinda esta sencilla,
lúcida, dolorosa y exquisita obra.

Gabriel Peralta

miércoles, 30 de abril de 2008



Postales de la ciudad donde Berek, el protagonista de nuestra historia nacio. Postales antes del horror. Postales. Recuerdos de un tiempo.

lunes, 28 de abril de 2008

domingo, 27 de abril de 2008

Gracias Diana por tus comentarios y por la devolución tan atenta y minuciosa que nos hiciste sobre el trabajo. Fue para nosotros muy valioso que vieras el espectaculo y te tomaras ese tiempo para reflexionar y hacernos reflexionar. Estaremos atentos a tus sugerencias., por lo pronto corregí los errores gráficos que habia en el blog. las otras observaciones, como me pediste,las dejo en "linea privada". Gracias.

Diana Wang escribe despues de ver la funcion:

Hola Alejandro!

Reitero mis felicitaciones por esta elaborada, sensible, inteligente y creativa puesta. Como bien decís en el blog, poner en escena una historia real tiene sus bemoles. Más cuando se trata de algo tan sensible, doloroso y poroso –para los sobrevivientes- como su propia historia que ha sido y sigue siendo usada, bastardeada, abusada hasta el asco. Te preguntaba al principio como fue que te interesaste por el tema si no estás directamente involucrado. La pregunta es porque temía lo que vi otras veces, el uso aprovechado de un tema escabroso, del morbo derramado con imágenes que son para todos evocadoras del horror y que permiten algunas perversidades ideológicas que ofenden y duelen. Pero nada de eso. Conseguiste salir airoso de los riesgos más importantes y que nos tienen, a los que estamos directamente involucrados, a la defensiva de usos oportunistas e interesados. Hiciste un trabajo de construcción que pone en escena el dilema de la memoria, de los diálogos internos a veces verdaderos, a veces ficticios, de la difícil, a veces imposible comunicación entre padres e hijos, de la sed de saber que tenemos los hijos y de la dificultad de comprender, de la sed de contar de los padres pero al mismo tiempo la necesidad de olvidar y seguir viviendo, de la escucha perversa de la sociedad, de las voces que hablan desde sitios “puros” y no entienden nada, de la superposición constante entre pasado y presente, de la violación de estos espacios por los recuerdos que de pronto acosan sin que la voluntad los pueda domeñar… en fin, seguiría y seguiría. En resumen: excelente! La dramaturgia y la puesta, la escenografía, las luces, el sonido, la utilería, las actuaciones, todo coincide para que el largo tiempo en el que uno está sentado sin apoyo (esos bancos son fatales!) permita que uno esté atento, que quiera seguir sentado. El objetivo está logrado: quiero seguir ahí, quiero saber qué pasa y cómo sigue, me tenés interesada, atenta, curiosa y disfrutando de la construcción escénica.

Mostrar las cosas que mostrás están en el centro de mucho de lo que nos importa y de lo que queremos transmitir en Generaciones de la Shoá en Argentina, la institución que presido. El teatro llega a otras zonas que los libros, las conferencias, los talleres y tal. Por eso nos hemos comprometido a apoyarlo todo lo que podamos y a difundir puestas como la tuya. Hemos estado comprometidos el año pasado con tres puestas de diferentes niveles, pero todas relacionadas a la Shoá. Fuimos a verlas, tuvimos encuentros con los elencos y en algunos casos hicimos establecimos una relación que continúa. Es lo que haré con tu obra, la difundiré y veremos de hacer algo juntos, de juntarnos después de que muchos de nosotros la vean. Si te parece bien. También me gustaría conocer a Claudio y que nos conozca.


Los chistes

Me parecieron excelentes. Una forma jugada de hablar de la judeofobia que sigue existiendo, que forma parte de los prejuicios más acendrados y enraizados en nuestra cultura. No sé si otros como yo –sobrevivientes, hijos- lo verán como yo. Para mí están muy bien puestos, muy bien dichos, y es clara la intención de exponer estos contenidos como la base que ha permitido que a Berek le pasara lo que le pasó. Te comento esto porque estabas algo preocupado por ello.

Nombre chico

www.dianawang.net


viernes, 18 de abril de 2008



Deportacion de Pabianice a Lodz. Los viajes de Berek comenzaban. Aquellos buenos tiempos quedaban atrás. Comenzaban a quedar lejos.

martes, 15 de abril de 2008

Un hijo trata de hablar de su padre, construye ahora aquí en este teatro el juego de la escena para contar quién fue su padre y entender quién es él.

Y todo plasmado en una articulación de escenas y planos narrativos que mezclan el tiempo real y el recuerdo, construyendo ante nuestros ojos ese tiempo histórico.

Ese tiempo que necesitamos para poder reflexionar sobre las cosas que arman una vida.

La obra se plantea como una reflexión de los vínculos humanos. Nos preguntamos ¿qué nos hace vivir? ¿Qué nos hace seguir día a día en el camino de la vida?

El padre ya no está. Ese hijo tiene ahora la necesidad de entender un poco a aquel hombre que fuera su padre y el camino encontrado es la exposición.

Exponer ante las cámaras de un programa de televisión ese recorrido de vida.

Para ello lo contado se hace hoy y lo vivido vuelve para ser tiempo de representación teatral.

Porque sentimos que sólo el teatro como camino de arte nos hace ver en el sentir, es que usamos el teatro para pensarnos.

Necesitamos reflexionar sobre todo lo que arma una vida.


domingo, 13 de abril de 2008

critica MUNDO ISRAELITA

LA SHOA CONTADA DE OTRA (INTELIGENTE) MANERA




TEATRO
Por RICARDO FEIERSTEIN
“unJudíopolaco”, de Alejandro Mateo, en el Espacio TBK
FICHA TÉCNICA
AUTOR: Alejandro Mateo. DISEÑO SONORO: Joaquín Apesteguía. ASESORAMIENTO HISTORICO LITERARIO: Claudio Frydman. DIRECCIÓN, ESCENOGRAFIA Y VESTUARIO: Alejandro Mateo. INTERPRETES: Nicolás Mateo, Walter Rosenzwit y Héctor Segura. DISEÑO DE LUCES: Cristina Lahet.
A medida que pasan los años (y las generaciones), el proceso de transmisión del genocidio nazi sobre los judíos durante la Segunda Guerra Mundial se vuelve materia cada vez más compleja. Desaparecen los sobrevivientes y testigos presenciales de esa masacre culminada hace 62 años, las referencias al horror tienden a convertirse en frías cifras de los manuales de historia o, peor aún, en frivolizadas visiones de entretenimiento o morbosidad, desgranando la posibilidad de comprender los orígenes, el alcance y el sentido de la Shoá sobre la condición judía actual.
Desde esta perspectiva, es auspiciosa la presentación- en un teatro alternativo- de la obra “Un judío polaco”, de Alejandro Mateo, que desde la ambigüedad de su título (el programa resalta el “judío” sobre las otras dos palabras) indica una de las variables para su representación en la Argentina: el nombre “Judío” para una obra teatral ya fue utilizado- y está registrado como tal en Argentores- por el teatrista Ivo Pelay, en un sainete que no escapa a las connotaciones antisemitas.
Con un amigo- Claudio Frydman- casualmente conocido en un viaje en tren en el conurbano bonaerense, luego en el diálogo con su padre Berek (sobreviviente del gueto de Lodz, Mauthausen, Auschwitz y Gusendos) y a partir de un video con el testimonio de este judío polaco nacido en 1925, el autor Alejandro Mateo imagina una forma de contar con lenguaje teatral una historia que, precisamente, pueda eslabonar el aquel horror con un presente de vaciedad televisiva y chistes antisemitas, que se repiten como eterna cantinela de tono discriminador.
Un televisor, que hace escuchar las palabras del Berek original o, en silencio, permanece detenido en la imagen de su rostro, sirve de contraste permanentey testimonial con los antagonistas dramáticos de la ficción- el gritón e imbécil presentador televisivo, el hijo que trata de entender y transmitir lo aprendido- para ir elaborando un rompecabezas que, después de apenas una hora y cuarto, cierra con un chasquido una experiencia estremecedora, en el transcurso de la cual- hacia el epílogo- a ningún espectador ya le causa gracia alguna las bromas que sigue desgranando algún cómico de frecuente presencia en las pantallas catódicas.
Con desbordada imaginación que suple las limitaciones del lugar- incluso las potencia, mostrando varios ambientes de una casa particular para extender ese “espacio” mágicamente creado y hacerlo verosímil; con exacta dosis de sabiduría técnica (objetos, escenografía, vestuario, luces, música, videos) que ayuda al avance de la trama sin pretender primeros planos; con excelente actuación del trío masculino y buena dosificación del ritmo teatral- incluyendo una teoría del ajedrez-, la puesta en escena de este “Judío”, de Alejandro Mateo, revive el espanto y conmueve sin nublar el entendimiento, algo difícil de lograr con esta temática. Y, además, hace pensar. Muy recomendable.

martes, 8 de abril de 2008

Un judío Polaco. Un amigo judío.

Número 81 / Abril de 2008
www.psyche-navegante.com
autores@psyche-navegante.com
Alejandro Mateo

“El pasado no debe ser siempre susurrado. Tenemos el deber de hacer ruido".

Jean Luc Lagarce.

“Nosotros, los sobrevivientes,
¿A quiénes debemos la sobrevida?
¿Quién se murió por mí en la ergástula,
Quién recibió la bala mía,
La para mí, en su corazón?
¿Sobre qué muerto estoy yo vivo,
Sus huesos quedando en los míos,
Los ojos que le arrancaron, viendo
Por la mirada de mi cara,
Y la mano que no es su mano,
Que no es ya tampoco la mía,
Escribiendo palabras rotas
Donde él no está, en la sobrevida?

“El otro”

Roberto Fernández Retamar

A Claudio lo conocí una noche, en un tren. Ferrocarril Urquiza. Estaba ahí, en el mismo vagón en el que yo viajaba. Dos extraños en transito a metros de distancia.

Supe al verlo que iba al mismo lugar al que me dirigía. No sé porqué, pero así fue.

¿Año? No lo recuerdo ahora, tampoco sé si es importante.

Hace muchos ya.

Bajamos en la misma estación: Sargento Cabral. Primer punto de encuentro.

Él iba adelante. Caminábamos por esas calles suburbanas y oscuras a escasos pasos de distancia.

Llegamos efectivamente a la misma puerta. Íbamos a lo mismo tal vez. Se confirmaba esa sensación que tenía durante el viaje. Segundo punto de encuentro.

Desde entonces somos amigos. Ciertos silencios nos reúnen siempre y otras cosas nos hermanan en las palabras.

Un día, mucho tiempo después, me acercó un video con el testimonio de su padre Bereck. Tercer punto.

Yo conocía a ese hombre. Lo había cruzado algunas pocas veces cuando iba a visitar a Claudio en su departamento de la calle Camargo. A una cuadra del Parque Centenario. Villa Crespo.

Una sombra casi. Transitaba por ahí, mientras nosotros hablábamos, mejor dicho, mientras escuchaba a Claudio hablar sobre ajedrez, “Los viajes de Gulliver”, Yupanki o sobre las mujeres que como en los buenos tangos siempre le traían problemas (y se los siguen trayendo aún hoy día según me dice).

-Tomá, te hice una copia para que la tengas vos-.Así me dijo Claudio.

No para que la vea, sino para que la tenga. Para que me adueñara.

En ese gesto, en esa enunciación algo de él me era dado para guardarlo. Sentí que era para preservarlo de alguna manera.

¿Por qué lo hizo? ¿Por qué me entregaba esa voz, la de su padre?

No me animé a preguntárselo. En realidad creo que ni me lo pregunté. No necesitaba hacérmelo.

Vi y escuché esa historia, que ahora también me pertenecía un poco.

Berek, un hombre ya mayor la contaba mirando a cámara respondiendo preguntas poco felices de alguien que no se ve. Creo que un médico.

Supe desde entonces que en algún momento haría algo con ese testimonio real.

El de un judío polaco. El del padre de mi amigo judío.

Berek fue un sobreviviente de los ghettos de Pabianice, Lodz, y de los campos de Auschwitz, Mauthausen y Gusen II.

Un sobreviviente que tal vez tuvo que crecer preguntándose a quién, a cuántos les correspondió la muerte suya.

¿Sobre cuántos muertos tuvo Bereck que seguir viviendo?

El pasado estaba ahí, como herida, pero también como sustento y de algún modo, como destino signado.

Cuando los alemanes lo capturaron tenía sólo catorce años. Su adolescencia estuvo marcada por esa realidad a la que fue empujado. Ese lugar que la historia tenía para él y para tantos otros.

Quizá como decía Giusseppe Ungaretti al único lugar que podía volver sin culpa Bereck, era al de su infancia. A esos años también vividos, pero antes.

Finalmente ese material hoy es “unJUDÍOpolaco” *, la última pieza teatral en la que me embarqué, primero desde la dramaturgia y luego en el montaje de ese texto teatral.

En el inicio, siempre sucede, sólo tenía preguntas. ¿Cómo transcribir esa historia? ¿Y para decir qué? ¿Con qué otras palabras tomarla, con cuáles poder reflejar lo que me había conmovido de ella?

Oscar Masotta en “Conciencia y estructura” (1) se planteaba que la historia no estaba en los libros, sino en aquellos que la vivían y la protagonizaban a condición de soportarla.

Pero para él, si bien los libros eran sólo un reflejo fugaz y lejano de lo que a los hombres les tocaba vivir, éstos eran imprescindibles.

Tenía entre manos la urgencia de escribir eso, sabiendo que al hacerlo, sólo lograría un reflejo lejano, que quizá traicionaría al propio Bereck o a Claudio.

¿Cómo trabajar ese material tan real, tan contundente y ciertamente tan terrible? ¿Cómo hacerlo teatralmente y más allá de un registro documental en escena?

Masotta me abrió una puerta y su pensamiento me dio permiso para poder abordar el trabajo.

Había que contar la historia de Berek, permitiéndome mi mirada.

Hablando de y desde mí.


Teniendo sólo algunas certezas de lo que no quería hacer, comencé a escribir, a ponerle el cuerpo. Encarnar la historia.

“…Uno se encarniza. No se puede escribir sin la fuerza del cuerpo. Para abordar la escritura hay que ser más fuerte que uno mismo, hay que ser más fuerte que lo que se escribe” (2)

Claudio fue una gran ayuda en el proceso. Amigo desde siempre y ahora también, en esta empresa, asesor literario e histórico. Él me acercó otros datos y su propio relato como hijo. Otro testimonio.

Me enseñó fotos, me sugirió lecturas (entre las que pude descubrir a un autor excepcional como es el premio Nobel Bashevis Singer), propuso, corrigió, me entregó parlamentos enteros que sumé sin modificar ni una palabra, se rió de alguna de mis licencias literarias y hasta me presentó y prestó personajes de una novela que se propone (o se proponía) hacer también con el mismo material sumándole ficciones propias.

De allí, surgieron Mendel Kachmareck (Un ajedrecista que quizá estuvo en el ghetto de Lodz junto a su padre), y Chaskele (Un rabí exportado de un cuento de Bashevis Singer).

Mientras escribía no quise volver a ver el video, preferí trabajar con el recuerdo que guardaba de él y con el presente de esas voces nuevas que iba encontrando y capturando en el camino.

Me sumergí en los profundos trazos de la judería y de sus autores.

En la escritura fueron apareciendo imágenes, tiempos y espacios a reescribirse con una respiración y un pulso teatral donde las acciones se iban entramando formando un tiempo otro.

Perfiles de personajes que irían moviéndose en ese espacio que no sería el de la pantalla de la computadora. Cuerpos proyectando sombras en la escena.

Un lugar físico, donde transita pasado y presente. Uno que trae, sin correlato cronológico, la historia de un hombre y el de un espectáculo que se va articulando en diferentes planos, ahora a través de tres personajes: El padre, el hijo y cómico que cuenta chistes de judíos.

Este último me permitía jugar con esa cuestión tan humana de los dobles discursos, de las falsas morales, de lo políticamente correcto y de lo ¿inconciente? del humor.

Luego se irían sumando otros. Un conductor de un programa de televisión, será decisivo en la estructura general de la obra. Desde el presente tiende un puente hacia lo vivido. Lo que fue en otro tiempo.

La imagen y la voz de Bereck desde un televisor lo vuelven a contar.

Tres actores. Tres hombres en la escena. Una historia que se arma y se desarma según quien esté interpretándola, relatándola desde la memoria de cada uno.

Sucede lo mismo con el espacio. La acción determina lugar. Lo que sucede pone nombre y sitúa geográficamente. Lodz, Mauthausen, Auschwitz, un departamento porteño, o el bar “San Bernardo” de Villa Crespo.


“unJUDÍOpolaco” intenta escuchar todas esas voces, sumando otra, la mía.

Un monólogo coral (si es posible esta definición) desde donde hablan: un hombre mayor que revive lo sucedido, un actor que hace de Bereck, un hombre joven que intenta capturar el relato de su padre planteando una hipótesis y otro asumiendo diferentes roles.

Personajes de un entramado. Piezas de una partida de ajedrez en constante movimiento.

Luego el texto siguió su camino de reescritura en el montaje. Suele o debería siempre suceder eso en este proceso. Un texto teatral se instala, encuentra casa finalmente cuando se interpreta, cuando se actúa, se hace acción, se juega.

Poner el cuerpo, otra vez.

El actor y el director son los encargados de resolver ese tránsito.

“Leyendo” nuevamente en los ensayos y en las voces de los actores, descubrimos con el equipo de trabajo que si había alguien que contaba la historia, era la del personaje del hijo: Claudio.

Él la traía, la ponía en escena y me disponía a hacer algo con la historia de su padre.

De algún modo sucedía lo mismo que aquella vez en la que me entregó el video.

Viendo hoy el trabajo puesto en pie, siento que Berek, ese judío polaco (que falleció en Buenos Aires en el año 1997 de un tumor cerebral), está nuevamente presente. Sobreviviendo. Otra vez.

Aquí, concreto, lejos de la muerte. Transfigurado. Y yo también.

“habrá un año en que habrá un mes en que habrá una semana en que habrá un día en que habrá una hora en que habrá un minuto en que habrá un segundo y, dentro del segundo, habrá el no tiempo sagrado de la muerte transfigurada” (3)

“unJUDÍOpolaco” intenta eso, capturar un segundo en el no tiempo sagrado de una representación. Teatro. Una construcción fugaz. Efímero e imprescindible. Una instancia posible.

(1) “Conciencia y estructura” – Oscar Masotta

Ed. Corregidor.

(2) “Escribir” Marguerite Duras.

Tusquets editores.

(3) Clarice Lispector

* Las fotos que ilustran la nota son de Paloma Aballone

* “UnJUDIOpolaco” con las actuaciones de Nicolás Mateo, Walter Rosenzwit y Héctor Segura y la dirección de Alejandro Mateo estará en cartel desde el 12 de abril, todos los sábados a las 21:00 hs. En el Espacio TBK. Trelles 2033 – 1ro. – Paternal – Buenos Aires.

Reservas al 4586.2971 o a espaciotbk@gmail.com





lunes, 7 de abril de 2008


Tres actores y un testimonio.

La dramaturgia del espectáculo surge de un testimonio real, el de Bereck Frydman. Un sobreviviente del Ghetto de Lodz, y de los campos de Auschwitz, Mauthausen y Gusendos.

De lo que me provocó en mí la imagen de ese hombre y el escuchar esa voz registrada.

Frydman pudo, o decidió, en los últimos años de su vida, relatar su historia para que otros la escucharan. Esa voz es la que me llega y conmueve.

Hoy, 2007, esta ahí. Concreta.

Berek murió en Buenos Aires en el año 1997 de un tumor cerebral.

Yo lo conocí en su departamento de la calle Camargo en el barrio de Villa Crespo. Allí llegué a través de su hijo, mi amigo Claudio.

Pocas veces lo vi. Creo que no cruce palabra alguna con él.

A ese testimonio se suma otro. El de mi amigo contándome de su padre y de lo que este le contó a él.

Otro testimonio, el de un hijo que desde hace un tiempo intenta escribir algo a través del relato de su padre sumándole ficciones propias.

un JUDIO polaco intenta escuchar todas esas voces y sumar otra.

Los relatos se van articulando en diferentes planos a través de tres personajes: El padre, el hijo y un comediante.

Tres hombres en escena. Tres actores. Una historia que se arma y se desarma según quien esté interpretándola, relatándola desde la memoria de cada uno.

Alguien que cuenta “chistes de judíos”.

Un hombre mayor que revive lo sucedido. Un actor que hace de Berek.

Un hombre joven que intenta capturar el relato de su padre.

Una entrevista televisiva. Un conductor mediático y mediocre.

Un comediante que encarna a otros personajes que la misma historia trae. Actúa.

Un ajedrecista. Un rabino. Un medico. Otros.

Tres hombres en escena en múltiples tiempos y espacios. Un puzzle donde las situaciones, los tiempos y las acciones se van entramando formando un tiempo otro. El de la memoria y el de un espectáculo teatral.

Otros pre-textos: Los relatos de Primo Levy, Los cuentos de Bashavis Singer, Las crónicas de Jack Fucks (otro sobreviviente), El comic “MAUS” de Art Spiegelman, escritos de Baruj Spinoza, la cabala, La poesía de Becket, el diario de Ana Frank, los dibujos de Petr Ginz, las pinturas de Mauricio Minkowski y mas.

JUDIO intenta eso. Construir una mirada posible, una teatral, desde la humanidad de un hombre que pudo recuperar el estado de su alma antes de la locura de la historia a la que fue empujado.

Una acción. Un intento de biografía donde distintas memorias hablan. Una hipótesis. Teatro. Todo fugaz.

domingo, 6 de abril de 2008


vista aerea de la ciudad de Pabianice en 1919.
Seis años mas tarde nacia allí el protagonista de nuestra historia




"Soy Berek Frydman o Beniek o Berl, nací en Pabianice, Polonia, el primero de Julio del año 1925. Mi padre Mendel tenía un negocio de confecciones de ropa, y mi madre Tauba se dedicaba a los trabajos de la casa. "